CUERNAVACA INICIA LA LIMPIEZA DEL CIELO URBANO: UN PASO NECESARIO, PERO TARDÍO
LA CRÓNICA DE MORELOS
Martes 6 de enero de 2026
E D I T O R I A L
El Ayuntamiento de Cuernavaca, encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, anunció este martes una reunión de coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y empresas de telecomunicaciones como Telmex, Totalplay, Izzi y Axtel, con el objetivo de retirar el cableado en desuso que afecta la seguridad y la imagen urbana de la ciudad. Según el comunicado oficial, esta iniciativa surge ante una problemática prioritaria: de cada 10 intervenciones de Protección Civil y Bomberos, ocho están relacionadas con cables caídos o circuitos abiertos, lo que representa riesgos reales de accidentes, cortocircuitos e incluso incendios.
Objetivamente, el anuncio es positivo. La contaminación visual por marañas de cables colgantes y el peligro que implican para peatones, vehículos y estructuras es un problema crónico en muchas ciudades mexicanas, incluyendo Cuernavaca. Datos de Protección Civil municipal confirman la magnitud: los cables en mal estado generan una carga constante en los servicios de emergencia.
La participación de las empresas privadas y la CFE demuestra una disposición a colaborar, algo que no siempre ocurre debido a la falta de incentivos económicos para retirar infraestructura obsoleta —las compañías prefieren dejar cables abandonados antes que invertir en su remoción—. Este esfuerzo conjunto podría marcar un avance en la prevención de siniestros y en la recuperación del orden público, alineándose con reglamentos municipales previos que regulan la infraestructura de telecomunicaciones y electricidad.
Sin embargo, una visión crítica revela limitaciones evidentes. El comunicado califica la reunión como “sin precedentes”, pero Cuernavaca ya cuenta con un Reglamento para el Despliegue, Uso, Mantenimiento y Reparación de Infraestructura de Telecomunicaciones y Suministro de Electricidad, aprobado desde 2023 y certificado por la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria. Este instrumento obliga a las empresas a notificar y mantener su infraestructura, incluyendo el retiro de elementos en desuso. ¿Por qué, entonces, se llega a 2026 con un problema tan acumulado que requiere una “coordinación interinstitucional” ahora presentada como novedosa?
La iniciativa se describe como “gradual”, lo que implica que los resultados no serán inmediatos, priorizando un “barrido general” sin plazos concretos ni mecanismos de sanción claros para las empresas renuentes.
Este enfoque reactivo contrasta con experiencias exitosas en otras urbes. En la Ciudad de México, convenios similares han permitido retirar cientos de kilómetros de cable en desuso en cuestión de meses, con plataformas públicas para rastrear avances y reportes ciudadanos. En países como Chile, la “Ley Chao Cables” obliga directamente a las empresas a actuar, reduciendo riesgos de manera sistemática. En Cuernavaca, la ausencia de medidas coercitivas fuertes podría diluir el impacto, dejando que el problema persista en colonias vulnerables.
En resumen, el anuncio representa un reconocimiento tardío de una deuda histórica con la seguridad ciudadana y la estética urbana. Es un paso en la dirección correcta, pero su éxito dependerá de pasar de las palabras a acciones concretas, con transparencia, cronogramas definidos y responsabilidad real para todas las partes involucradas. Los ciudadanos de Cuernavaca merecen no solo promesas de una ciudad “más ordenada y segura”, sino resultados visibles que eviten que este esfuerzo se quede en otro comunicado más.
