DESARMA BAD BUNNY A DONALD TRUMP

PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda Godoy
Lunes 9 de febrero de 2026
El día de ayer se vivió en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California algo más que la edición LX del Super Bowl. Si bien el atractivo principal fue el campeonato de fútbol de la NFL que, según las primeras estimaciones, rebasó los 127 millones de espectadores, aunque el mayor pico de audiencia se obtuvo en el medio tiempo, durante la presentación de Bad Bunny, pudiendo haber superado los 135 millones.
No obstante que los datos y las proyecciones pueden variar, según las fuentes que se consulten, en México podría haberse rebasado el récord proyectado de poco más de 24 millones y quizá por encima de los 40 millones de latinoamericanos, que lo vieron a través de señales televisivas o de streaming. Y a eso falta agregar los números de quienes lo verán en repeticiones.
Por donde se le vea, tuvo un gran impacto comercial. Todavía está por verse su influencia política y social, ya anticipada por la descalificación, desde antes y después, de Donald Trump. El presidente norteamericano lo calificó como absolutamente terrible, uno de los peores de la historia. Lo consideró como una afrenta a la grandeza de los Estados Unidos, que no representa sus estándares de éxito, creatividad y excelencia.
A nadie sorprenden las palabras de Trump, menos en medio de la cruzada racista e intolerante con que ha acosado y perseguido a los migrantes. Forma parte de quienes no ven más allá de los estilos y gustos musicales. La presentación de Bad Bunny debe ser leída como mucho más que acto artístico, significó un hito en la integración de las culturas latinoamericanas a la de Estados Unidos, que de por sí ya es producto de las históricas oleadas de migración que han contribuido a la creación de su cosmopolitismo.
La mayor relevancia de Bad Bunny en el Super Bowl, teniendo como invitados especiales a Lady Gaga, Ricky Martin, Pedro Pascal, Karol G y Jessica Alba, entre otros, no está en si gusta o no su música, si se le entiende o no a sus canciones, sino el mensaje que ha venido enviando y terminó por consolidar en el estadio.
Contrario a quienes esperaban afrentas, desplantes o hasta insultos contra las políticas de Donald Trump, el Conejo Malo habló de la unidad de América, del amor, de la tolerancia y la inclusión. Desarmó discursivamente al norteamericano, quien podrá estar en desacuerdo con el espectáculo pero que no pudo, ni podrá, reclamar por el fondo y las ideas expresadas por el puertorriqueño.
Sin duda, el momento más emotivo, para quien esté enterado de las atrocidades cometidas por el ICE, debió ser cuando entregó uno de sus recién ganados premios Grammy a un niño, que en realidad es un actor de nombre, Lincoln Fox, pero que fácilmente la audiencia lo asoció simbólicamente con Liam Conejo Ramos, el ecuatoriano de 5 años que fue utilizado como anzuelo para ser capturarlo junto con su padre y que hoy enfrentan, ambos, un proceso de extradición.
Guste o no la música de Bad Bunny, dejó huella, hizo historia.
Y PARA INICIADOS:
Ya salieron los primeros embarques de ayuda humanitaria del gobierno mexicano para el pueblo de Cuba. En el buque Papaloapan, 536 toneladas de leche líquida, diferentes presentaciones de carne, galletas, frijol, arroz, atún en agua, sardina y aceite vegetal, así como productos de higiene personal. En el Isla Holbox, 277 toneladas de leche en polvo. Enhorabuena por el envío de la ayuda humanitaria al pueblo cubano… pero… yo sugeriría que verifiquen que esos apoyos en verdad lleguen a quienes los necesitan y no sean acaparados por los políticos cubanos, que se han vuelto expertos en oprimir a su gente.
La información es PODER!!!
