EL CONSUMO DE ALCOHOL EN MORELOS: CERVEZA COMO PROTAGONISTA EN UNA TENDENCIA ALARMANTE
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 3 de marzo de 2026
En un estado donde las tradiciones festivas y el clima cálido invitan a la convivencia, Morelos se mantiene en el quinto lugar nacional por prevalencia de consumo de alcohol, con un 52.6 por ciento de su población reportando ingesta actual según la ENSANUT Continua 2020-2024. Aunque las cifras nacionales de la ENCODAT 2025 muestran un ligero aumento general en el consumo “alguna vez” al 73.7 por ciento, en Morelos el foco está en la cerveza como bebida preferida, con un per cápita estimado de 50-60 litros anuales, por debajo de líderes como Jalisco (7.4 litros de alcohol puro per cápita), pero suficiente para alertar sobre impactos en salud pública.
Este posicionamiento refleja no solo hábitos culturales arraigados, como las ferias y carnavales donde el “chupe” es común, sino también un crecimiento moderado en el mercado cervecero. Datos de la industria indican que México consumió alrededor de mil 225 millones de de cerveza en 2025, con un incremento proyectado del 3.2 por ciento anual, impulsado por productos premium y accesibles. En Morelos, la zona conurbada de Cuernavaca concentra el mayor volumen, donde factores socioeconómicos como el estrés urbano y la alta disponibilidad de bebidas contribuyen a que el alcohol sea el inicio de adicciones en muchos casos, con una edad promedio de inicio alrededor de los 12-13 años.
A pesar de mejoras en adolescentes –donde el consumo “alguna vez” en la región Centro bajó al 40.6 por ciento en 2025, de 44.1 por ciento en 2016–, el panorama general es preocupante. La ENCODAT revela que la cerveza representa el 60 por ciento del alcohol consumido por jóvenes de 12-17 años a nivel nacional, aunque ha disminuido desde el 72.7 por ciento. En Morelos, esto se asocia con un 35.9 por ciento de consumo excesivo en la población general, ocupando el 12° lugar nacional, lo que eleva riesgos de accidentes viales y violencia familiar, especialmente en periodos como el Guadalupe-Reyes.
El consumo informal agrava el problema: encuestas estiman que hasta el 19 por ciento del alcohol ingerido en México proviene de bebidas no registradas como pulque, aguardiente o mezcal artesanal, con mayor incidencia en áreas rurales de Morelos (hasta cuatro veces más que en urbanas). Esto subestima las cifras oficiales, ya que participantes suelen reportar menos, y excluye a menudo comunidades marginadas, donde el 25 por ciento de la población reside. Autoridades locales deben considerar esto al planificar intervenciones, ya que el subregistro oculta la verdadera magnitud del impacto en salud mental y física.
En términos de género, el aumento es notable en mujeres: nacionalmente, subió de 62.6 a 69.3 por ciento en consumo “alguna vez”, tendencia que se replica en Morelos con productos como coolers y bebidas listas dirigidas a este grupo. Entre hombres, el 77 por ciento reporta consumo reciente, con un 33 por ciento probando alcohol antes de los 18 años. Estos datos subrayan la necesidad de campañas preventivas focalizadas, ya que el 11 por ciento de jóvenes de 12-18 años experimenta con nuevos formatos alcohólicos, perpetuando ciclos de dependencia.
Para revertir esta trayectoria, Morelos requiere políticas urgentes: desde regulaciones en ventas y publicidad, hasta educación en escuelas y apoyo comunitario. Con un 45 por ciento de población menor de 20 años, el potencial de crecimiento en consumidores es alto, pero también la oportunidad de fomentar hábitos responsables. Reducir el “chupe” nocivo no solo aliviaría la carga en el sistema de salud –con miles de casos anuales relacionados–, sino que preservaría la esencia festiva del estado sin sus sombras.
