El mito de la cocaína perdida: más pura y abundante que nunca
En un mundo obsesionado con el fentanilo como el gran villano de las drogas, la cocaína ha resurgido en silencio, rompiendo todos los récords históricos.
Muchos nostálgicos aseguran que la “buena coca” de los años ochenta, la de Pablo Escobar y los carteles colombianos, desapareció para siempre, víctima de la supuesta extinción de la hoja de coca y reemplazada por una “porquería” cortada hasta el infinito.
Pero los datos del Informe Mundial sobre Drogas 2025 de la UNODC desmienten rotundamente esa idea: la producción global alcanzó las 3.708 toneladas en 2023, un 34 por ciento más que el año anterior, con decomisos récord y 25 millones de consumidores en todo el planeta.
Lejos de extinguirse, el cultivo de coca en Colombia, Perú y Bolivia está en niveles máximos: Colombia sola produjo potencialmente 2.664 toneladas en 2023, con 253.000 hectáreas plantadas.
México, aunque no cultiva hoja de coca a gran escala, sigue siendo el epicentro del tráfico: los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación controlan las rutas hacia Estados Unidos y Europa, generando miles de millones de dólares anuales en un negocio que se ha globalizado y diversificado.
¿Y la pureza? La DEA reporta que en 2024 la cocaína decomisada en EE.UU. alcanzó un promedio del 84-88 por ciento, niveles altos y estables, superiores a muchos momentos de los ochenta.
El verdadero peligro no es que sea “porquería” por falta de materia prima —hay más que nunca—, sino los adulterantes letales como el fentanilo, presente en una de cada cuatro muestras de cocaína según laboratorios forenses recientes. Esa mezcla impredecible es lo que mata, no una supuesta degradación de la droga base.
La cocaína no ha muerto; al contrario, ha evolucionado en un mercado más eficiente y mortal.
Mientras debatimos mitos del pasado, el presente nos golpea con una oferta récord que alimenta violencia en México y sobredosis inesperadas en todo el mundo. Es hora de actualizar la narrativa: la “blanca” de los ochenta no se extinguió; simplemente se multiplicó.
