EL PLAN INTEGRAL DE SEGURIDAD UNIVERSITARIA: UN PASO NECESARIO, PERO INSUFICIENTE SIN COORDINACIÓN PLENA

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 20 de marzo de 2026
La crisis de inseguridad que sacudió a la comunidad universitaria de Morelos, marcada por los feminicidios de estudiantes de la UAEM y el consecuente paro estudiantil en múltiples campus, ha obligado a las autoridades a reaccionar con urgencia. El Gobierno estatal, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia, impulsa el Plan Integral de Seguridad Universitaria, que incluye diagnósticos técnicos, instalación de luminarias, cámaras de videovigilancia, botones de pánico y módulos de seguridad en al menos siete campus de la UAEM, así como en otras instituciones como Upemor, UTEZ y UTSEM.
Este esfuerzo coordinado con consejos estudiantiles representa un avance concreto y una respuesta a demandas legítimas de la juventud, demostrando que la corresponsabilidad entre autoridades y alumnos puede traducirse en acciones palpables.
Sin embargo, es fundamental reconocer una realidad ineludible: por sí sola, la Rectoría de la UAEM no podrá garantizar al ciento por ciento la integridad física de su alumnado. La autonomía universitaria, aunque un principio valioso y constitucional, se ve limitada en un contexto donde la inseguridad trasciende los límites físicos de los campus y se extiende a entornos urbanos, trayectos y zonas aledañas controladas por factores externos al ámbito estrictamente académico.
La autonomía no equivale a aislamiento; mal entendida en estos tiempos, podría convertirse en un obstáculo para soluciones integrales. La instalación de infraestructura de seguridad a partir del 13 de abril en planteles donde existan condiciones es positiva, pero no resuelve por completo el problema si no se abordan las vulnerabilidades compartidas con el entorno estatal y municipal.
Por ello, resulta indispensable que autoridades estatales y universitarias alcancen acuerdos efectivos y operativos. Un comunicado emitido ayer por el Poder Ejecutivo en torno a la creación de consejos estudiantiles de seguridad destaca el respeto pleno a la autonomía, pero también la disposición a avanzar en espacios viables mediante trabajo coordinado.
Iniciativas paralelas, como la regeneración urbana en la zona de Los Belenes (donde se ubican facultades clave como Medicina, Nutrición y Enfermería), con alumbrado público mejorado, cámaras, senderos seguros y reorganización vial, ilustran que la solución exige colaboración interinstitucional. Si esta coordinación falla o se diluye en formalismos, todo el conflicto generado por las protestas y el paro habrá resultado en vano: las demandas estudiantiles quedarán insatisfechas y la confianza en las instituciones se erosionará aún más.
El compromiso asumido por el Gobierno de Morelos, con Javier García Chávez al frente de la comisión de seguimiento, y la participación activa de consejos estudiantiles democráticamente conformados, abre una ventana de esperanza. La corresponsabilidad juvenil es un activo valioso que debe potenciarse. Solo mediante un acuerdo sólido entre la UAEM, el Ejecutivo estatal y los municipios se podrá transitar de las promesas a entornos verdaderamente seguros. La seguridad de la comunidad educativa no admite medias tintas ni excusas institucionales; exige unidad de acción inmediata y sostenida.
