ESTHELA DAMIÁN: LA LEAL QUE PODRÍA SORPRENDER EN LA SUCESIÓN
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 8 de enero de 2026
En el ajedrez político de la Cuarta Transformación, donde la lealtad es la reina y los resultados el rey, Claudia Sheinbaum acaba de mover una pieza clave: nombrar a Esthela Damián Peralta como consejera jurídica de la Presidencia. Un cargo de alto calibre, equivalente a una secretaría de Estado, que la coloca en el corazón del poder ejecutivo, asesorando directamente a la presidenta en reformas constitucionales, decretos y litigios sensibles.
No es un ascenso cualquiera. Damián, guerrerense de Chilpancingo, ha demostrado ser una colaboradora inquebrantable desde hace más de siete años: fue secretaria particular de Sheinbaum en la Jefatura de Gobierno de la CDMX, titular del DIF capitalino, subsecretaria de Prevención de las Violencias en Seguridad Pública y coordinadora de la defensa del voto en la campaña presidencial de 2024. Sheinbaum la eligió por encima de figuras como Arturo Zaldívar, priorizando la confianza absoluta sobre el currículum jurídico puro. En palabras de la propia presidenta, es una mujer “honesta, trabajadora y que se lleva bien con todos”.
Y aquí viene lo interesante: apenas se acomodó en el despacho, ya hay quienes le miden el traje para mayores ambiciones. Hace semanas, su nombre sonaba fuerte como posible candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero en 2027, un estado donde podría desafiar el dominio familiar de los Salgado Macedonio. Su origen guerrerense y su trayectoria en prevención de violencias la posicionaban como una alternativa fresca. Pero el nombramiento federal parece haber pausado —o redirigido— esa ruta local.
¿Trampolín o destino final? En Morena, los cargos estratégicos rara vez son solo administrativos; suelen ser plataformas de proyección. Si Damián brilla en la defensa de las reformas pendientes —como la electoral que ya revisa con Pablo Gómez—, ganará visibilidad nacional y puntos en el círculo sheinbumista.
La sucesión presidencial de 2030 está lejos, pero en la 4T las fichas se mueven con anticipación. Figuras como Marcelo Ebrard, Adán Augusto o García Harfuch dominan el tablero hoy, pero la política mexicana ama las sorpresas, y una perfil leal, versátil y con resultados probados como el de Esthela podría escalar rápido. En política no hay lógica, pero sí circunstancias. La política es circunstancial.
Coincido con quienes ven potencial: no es descabellado imaginarla creciendo hacia cargos mayores, ya sea en Guerrero como paso intermedio o directamente en el radar nacional. En un movimiento donde la “bendición” presidencial pesa tanto, estar en el primer círculo de Sheinbaum es la mejor carta de presentación.
El tiempo dirá si este nombramiento es un premio a la fidelidad o el inicio de una trayectoria más ambiciosa. Por lo pronto, Esthela Damián ya está en el juego grande. Y en Morena, eso significa todo.
