GRAVE ACCIDENTE EN LA AVENIDA VICENTE GUERRERO DE CUERNAVACA: EL RIESGO INMINENTE DEL TRANSPORTE PÚBLICO

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 4 de febrero de 2026
En la tarde de este martes 3 de febrero, la avenida Vicente Guerrero de Cuernavaca se convirtió en escenario de un caos vial que pudo haber terminado en una catástrofe mayor. Una unidad de la ruta Interescolar, presuntamente sin frenos, embistió a varios vehículos en el cruce con Apolo XI, en la zona limítrofe entre las colonias Lomas de la Selva y Recursos Hidráulicos. El saldo preliminar reportado por Protección Civil de Morelos fue de 19 personas lesionadas, ninguna de gravedad extrema, aunque uno de los heridos requirió atención especializada.
Este incidente paralizó el tráfico en una de las arterias principales del norte de la ciudad y evidenció una vez más las deficiencias crónicas en el mantenimiento de las unidades de transporte público, que ponen en jaque la seguridad de usuarios y transeúntes por igual.
Versiones de testigos describieron cómo el camión descendió descontrolado, impactando al menos cuatro automóviles, incluyendo un Tsuru, en un recordatorio brutal de que la negligencia mecánica puede transformar una rutina diaria en una emergencia colectiva.
Más allá de los hechos inmediatos, este accidente subraya un problema sistémico en el transporte público de Morelos: la falta de inspecciones rigurosas y el envejecimiento de la flota. Las rutas Interescolares, diseñadas para transportar a estudiantes y trabajadores, operan frecuentemente con vehículos obsoletos que no cumplen con estándares básicos de seguridad.
En este caso, el conductor perdió el control al circular hacia el sur, generando daños materiales cuantiosos y dejando en evidencia que eventos como este no son aislados, sino síntomas de una regulación laxa por parte de las autoridades de movilidad.
Mientras las familias de los lesionados esperan respuestas y los automovilistas afectados calculan pérdidas, la pregunta que flota en el aire es clara: ¿cuántas veces más tendremos que lamentar un “accidente evitable” antes de que se actúe con seriedad?
La sociedad morelense no puede seguir tolerando que la vida cotidiana dependa de la suerte mecánica de unidades que deberían estar fuera de circulación. Es responsabilidad del gobierno estatal y municipal implementar verificaciones periódicas obligatorias, renovar la flota con criterios de seguridad prioritarios y sancionar de forma ejemplar a las empresas concesionarias que incumplan.
El incidente de este martes en Vicente Guerrero no fue solo un choque más: fue un aviso estridente de que el transporte público en Morelos sigue siendo una bomba de tiempo. Si no se toman medidas inmediatas y estructurales, la próxima vez la noticia no hablará de 19 lesionados, sino de una tragedia irreparable. La seguridad no puede esperar a que ocurra lo peor.
