Jiutepec: el mito de la seguridad ante la sombra de la violencia criminal
Jiutepec, Morelos – 18 de enero de 2026. En un estado donde las autoridades han difundido recientemente avances en materia de seguridad, el municipio de Jiutepec se presenta como un oasis de tranquilidad, el más seguro y pacífico de Morelos. Sin embargo, un análisis de reportes periodísticos y declaraciones oficiales revela una realidad contrastante: células delictivas como “Los Linos”, “Unión Tepito” y posibles vínculos con la Familia Michoacana han azotado la zona con una ola de homicidios dolosos, particularmente en la segunda mitad de 2025 y los primeros días de 2026.
Aunque el estado de Morelos registró una reducción del 26 por ciento en homicidios dolosos durante 2025 en comparación con 2024, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Jiutepec ha sido escenario de múltiples ejecuciones ligadas a disputas por el control de narcolaboratorios y rutas de distribución.
De junio a diciembre de 2025, los reportes de medios locales y nacionales documentan al menos ocho homicidios dolosos en Jiutepec, con un repunte notable en octubre atribuido directamente al desmantelamiento de un laboratorio clandestino en el vecino municipio de Yautepec. Autoridades estatales han reconocido que esta intervención provocó una escalada de violencia, con ejecuciones como retaliación por parte de grupos criminales.
Entre los incidentes destacados:
Octubre 12: Un hombre fue asesinado en Jiutepec durante una jornada violenta que incluyó persecuciones policiales en la región metropolitana de Morelos.
Octubre 17: Cuatro homicidios en un solo día, posicionando a Jiutepec como epicentro de la violencia estatal ese jueves, junto con otro asesinato en Cuautla.
Finales de octubre: Múltiples reportes de un “repunte” en ejecuciones, vinculados a la pugna entre “Los Linos” y “Unión Tepito” tras el aseguramiento de un narcolaboratorio capaz de producir una tonelada mensual de cristal, valuada en 300 millones de dólares. Medios locales describieron una “ola de homicidios y ataques armados” en la zona.
Diciembre 7: Un hombre fue ejecutado a balazos mientras viajaba en su automóvil sobre la avenida Insurgentes, en un ataque donde los responsables huyeron sin ser detenidos.
Diciembre 24 (Nochebuena): Al menos uno de los tres homicidios reportados en Morelos ocurrió en Jiutepec, según informes que agrupan ejecuciones en este municipio y Yecapixtla.
Diciembre 25 (Navidad): Otro asesinato en Jiutepec, parte de tres ejecuciones en el estado durante las fiestas, con víctimas que presentaban huellas de violencia e impactos de arma de fuego.
Estos incidentes suman un mínimo de ocho homicidios documentados en noticias, aunque fuentes oficiales han aludido a “múltiples homicidios” en límites territoriales con municipios colindantes como Cuernavaca y Temixco, sugiriendo que la cifra real podría ser mayor.
En lo que va de 2026, hasta el 18 de enero, Jiutepec ya acumula al menos tres homicidios dolosos, en un contexto donde Morelos reportó 19 ejecuciones en los primeros ocho días del año.
Enero 1-8: Un menor de edad fue asesinado en la colonia Progreso, parte de una racha que incluyó víctimas civiles, policías y menores en diversos municipios.
Enero 16: Un elemento de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) fue ejecutado durante un ataque armado mientras entregaba un citatorio; medios nacionales reportaron dos fallecidos, aunque la Fiscalía estatal confirmó solo uno, generando dudas sobre posibles manipulaciones en las cifras.
Enero 17: Un agente de vialidad fue asesinado cuando se encontraba cumpliendo con su deber en una calle del centro de Jiutepec.
Esta persistencia de la violencia cuestiona la narrativa oficial de Jiutepec como “zona segura”. Declaraciones de la gobernadora Margarita González Saravia y el SESNSP destacan reducciones estatales –como el 36.2 por ciento en homicidios durante el primer semestre de 2025–, pero en el terreno de Jiutepec, la disputa por territorios narco revela una infiltración profunda de células delictivas.
Residentes exigen mayores operativos efectivos para desarticular estos grupos, antes de que la presunción de paz se convierta en un velo para la impunidad.
