LA CLOACA SINDICAL QUE PROTEGE A LOS ACOSADORES EN LA UAEM
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 27 de marzo de 2026
Estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) continúan exigiendo justicia y seguridad tras los feminicidios de Kimberly Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, dos jóvenes de 18 años cuyos casos destaparon una crisis de violencia de género que, según ellos, se genera desde el interior de los planteles. En un vídeo difundido este 25 de marzo por varios medios a través de Facebook y ante la presencia de altos funcionarios de la institución, los universitarios denunciaron que, pese a entregar pruebas concretas en su pliego petitorio, las autoridades no han sancionado a maestros acusados de acoso sexual y de exigir favores a cambio de calificaciones. El video alerta además sobre una posible red de trata que estaría utilizando a alumnas en páginas de internet, con maestros como posibles “enganchadores”. Los enviados de la Rectoría prometieron que los maestros señalados serán dados de baja.
El señalamiento más grave recae en la impunidad que, según las estudiantes, opera con protección institucional. Decenas de denuncias documentadas por la FEUM y el Consejo Universitario —cerca de 200 según activistas— han sido ignoradas o minimizadas, mientras los docentes señalados siguen impartiendo clases.
El nombre que más se repite en las acusaciones estudiantiles es el de Mario Cortés Montes, secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores Académicos de la UAEM (SITAUAEM). Con casi dos décadas al frente del sindicato —reelecto en múltiples ocasiones y comparado por algunos con “Fidel Velázquez” por su longevidad en el poder—, Cortés Montes enfrenta señalamientos directos de proteger a los profesores acosadores. Medios locales y publicaciones en redes de activistas universitarios lo acusan de solapar a sus agremiados, bloqueando sanciones y priorizando la defensa corporativa por encima de la seguridad de las alumnas.
Esta presunta red de protección sindical se suma al temor de una estructura mayor de trata de personas al interior de la universidad, como se expone en el citado vídeo. Los estudiantes advierten que algunos maestros no solo acosan, sino que podrían facilitar el contacto con redes de prostitución digital, aprovechando su posición de poder. Aunque la Fiscalía General del Estado aún no confirma esta línea de investigación en los casos de Kimberly y Karol, la exigencia pública es clara: investigar a fondo y no permitir que el encubrimiento sindical o rectoral siga poniendo en riesgo a las universitarias.
La crisis en la UAEM ya no es solo estudiantil; es un problema estructural que exige respuestas inmediatas. Mientras Mario Cortés Montes y el SITAUAEM guarden silencio o actúen como escudo de los señalados, la confianza en la institución seguirá derrumbándose. Las autoridades universitarias y la Fiscalía deben actuar con transparencia: suspender a los maestros denunciados, entregar expedientes completos y esclarecer si existe o no una red de trata. De lo contrario, la “cloaca” que hoy destapan las estudiantes seguirá operando con total impunidad.
