Lágrimas tintadas: Juanita Guerra llora, señala a Morena y pide sororidad… después de que la cacharan en la estética del Senado
En el Senado mexicano, donde supuestamente se debate el destino del país, una senadora del Partido Verde terminó convertida en el meme nacional por el delito imperdonable de… retocarse el tinte durante horario laboral.
Juanita Guerra Mena, que hasta hace poco defendía con convicción que esos 20 minutos (o los que fueran) en la peluquería improvisada le ayudaban a “concentrarse mejor” en sus labores legislativas, hoy cambió el discurso: de la concentración pasó a las lágrimas.
Entre sollozos y con la voz entrecortada, la senadora acusó ser víctima de violencia política de género, porque las redes la han llenado de burlas, memes y hasta amenazas. Pero ojo: no culpó a la oposición ni a los medios en general. Su dardo más directo fue hacia sus aliadas de Morena, esas que —según ella— la invitaron al lugar, la animaron a usarlo y, cuando el video se viralizó, la dejaron sola en la estocada.
“Las de Morena fueron quienes nos invitaron”, repitió, como pidiendo que alguien le recordara a sus compañeras el significado de la palabra solidaridad.
Es difícil no ver la ironía: un salón de belleza que Morena clausuró (de nuevo) tras el escándalo, pero que antes justificaban como “espacio de apoyo” para “estar bien presentadas”. Laura Itzel Castillo, presidenta de la Cámara, llegó a decir que era normal y que también existe en Diputados.
Ahora, con sellos de clausura y revisión total anunciada, la senadora del Verde pide que se aclare todo… y que, de paso, le descuenten el día si es necesario, para demostrar congruencia.
Mientras tanto, la ciudadanía observa: en un país donde la austeridad se pregona en mañaneras y discursos, pero la estética parlamentaria parece resistirse a morir, una senadora llora porque la cacharon en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con el tinte equivocado. Y señala a sus propias aliadas como las que la metieron en el lío.
Quizá la lección sea simple: si vas a teñirte el cabello en el Senado, al menos asegúrate de que las que te invitaron también estén dispuestas a secarte las lágrimas después.
