LAS DUDAS SOBRE EL SUPUESTO TREN MODERNO

PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda Godoy
Jueves 29 de enero de 2026
Han pasado poco más de 30 horas de la presentación del escueto informe de Ernestina Godoy Ramos, fiscal General de la República, sobre la tragedia del descarrilamiento del Tren Interoceánico, cuyo saldo es de 14 personas fallecidas y 98 lesionadas. Las dudas sobre su veracidad no se han hecho esperar. Al contrario, se han intensificado.
Y no es una cuestión de izquierdas o derechas, de fifís o chairos, ni de campañas pagadas o de bots en redes utilizados para desprestigiar al régimen, sino de testimonios y análisis de personas especialistas en el ramo ferroviario. La simplista versión de la autoridad sobre el exceso de velocidad en el momento del accidente, nada más no convence. Por el contrario, genera más dudas.
De entrada, la primera gran duda es si desde el sexenio anterior mintieron al respecto del megaproyecto de reactivación del tren transístmico, de si era una obra moderna y segura. Nos queda claro que utilizaron casi la misma ruta que se construyó en tiempos de Porfirio Díaz, que no fue una obra realmente nueva, sino una rehabilitación.
El cuento de la incursión mexicana en el desarrollo de los sistemas ferroviarios a nivel internacional se vino pique con la pura explicación de Godoy Ramos, la fiscal, pues ¿cómo se puede explicar que mientras en Asia están desarrollando trenes con velocidades de operación de entre 300 y 500 kilómetros por hora, usando energías limpias, aquí se les haya descarrilado un tren de diésel, a 65 kilómetros por hora?
La administración de las fuerzas armadas viene también al cuento. En suma, el responsable final de lo que pase con una empresa, pública y privada, es su director, gerente, CEO o como le quieran llamar. Y de los marinos que operan esta empresa del Estado, ni sus luces, ni sus caras. Escondidos como avestruces.
¡Ah!, pero eso sí: tuvieron a un supervisor honorario de lujo y de a gratis, pues no cobró sueldo, aunque no sabemos si le llegó por otra vía. El hijo de Andrés Manuel López Obrador, que nunca supo, no se enteró y por supuesto dejarán libre de toda sospecha. ¿A qué se dedicó el junior, en realidad, seguirá siendo un misterio para la eternidad cuatritransformista?
De por sí, no se esperaba de Ernestina Godoy más que sumisión, opacidad y revancha. Pero, para limpiar este desastre de falta de credibilidad, la presidenta tiene en sus manos la decisión de ordenar una investigación independiente de los órganos de gobierno, que debió hacerse desde un inicio para evitar que escondieran pruebas e indicios, pero que todavía puede llevar a cabo, para que se sepa la verdad de esa mega y mortuoria obra que costó, deje usted los miles de millones en trenes viejos y balasto chafa, sino 14 vidas y decenas de familias afectadas.
Los familiares y seres queridos de 14 personas están de luto. A pocas de ellas ha llegado el apoyo gubernamental. Las palabras desde la mañanera no son ningún consuelo. Al revés, normalizan. Cito: “Como siempre, mi solidaridad con las víctimas…”
Y PARA INICIADOS:
El secretario de Gobierno de Morelos, Edgar Maldonado, fue muy claro. Pero, quien tendría que aclarar sus modos y probable neurosis proyectada, sus temores a ser agredida y su escolta de la Guardia Nacional, que debería estar cuidando al pueblo, es la regidora, Anita Guerra. A lo largo de algunas décadas he visto e incluso tenido buena amistad con senadores, diputados y demás que no andan así de custodiados. Si es por lo que pasa en Cuautla, ojo, porque pronto va a pasar más, esperemos para bien.
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