LAS TARDEADAS DEL JARDÍN BORDA HACE UNAS DÉCADAS

HUGO CALDERÓN Y MIKE CASTILLO EN “LA RAZA FM”, MINNESOTA, EE. UU.
MIÉRCOLES 25 FEBRERO 2026
BUENOS DÍAS
Seguimos con frío, casi congelados, pero como siempre, entramos a CADA MAÑANA con todo y chinelos, brinca y brinca desde Jiutepec, en el Estado de Morelos, para saludar a nuestros amigos y paisanos, a través de La Madre de Todas, hoy que es miércoles 25 de febrero del 2026. Nos estamos echando el último mes de febrero loco y marzo otro poco.
En los últimos días han hecho unos ventarrones que Dios guarde la hora. No nos despeinamos porque ya no tenemos pelo.
Gracias Mike Castillo, por permitirnos nuevamente estar en contacto con nuestros paisanos de allá y de acá.
La semana pasada, recordamos a don Pepe Gutiérrez, que cada martes de hace varias décadas, realizó el programa “La Hora del Pueblo”, y también evocamos los tiempos en que el Palacio de Cortés fue la sede de los tres poderes.
Quedamos en que les platicaríamos del Jardín Borda, lugar en el que a fines de la década de los 60 y principios de los años setenta, se celebraban tardeadas los domingos.
En ese Jardín Borda, comenzaron a darse a conocer grupos locales, como Las Abejas, El Silencio, La Evolución, entre otros. Y seguramente Mike, tú te acuerdas de otros en esos tiempos, porque, aunque estabas chamaco, ya le dabas duro a los cueros.
Y uno de los que desde entonces está, y sigue estando, es don Jesús Salgado Porcayo, el mero amo de la calle de Netzahuacóyotl, a un costado de la Benito Juárez, ya desde entonces andaba por allí el famoso Chucho Salgado.
En la Churrería La Morita… los churros, mi querido Mike.
Cómo no acordarnos de esos tiempos.
Cuando, entonces en el Borda eran aquellas tardeadas de los principios de los años 70.
Muchas cosas han cambiado en lo que ahora es el centro de la ciudad de Cuernavaca…
Frente al Borda, todavía funcionaba por aquellos años, y hoy es un mercado de artesanías, pero a un costado de la Catedral, en la contraesquina, se han de acordar ustedes, muchos de los que están por allá y por acá, que allí hubo una gasolinera, mi querido Mike, en Morelos e Hidalgo, había una estación de gasolina en donde le íbamos a echar aire a nuestras bicicletas, o cuando íbamos al Revo a echarle aire a los balones para jugar en el Revolución…
En esa esquina, adelantito estuvo la Prepa, casi frente al Cine Morelos.
Y la Plaza de Armas, todavía no estaba, recordamos hace ocho días que en la fuente del león, llenaban la pipa los bomberos.
En el Jardín Morelos, estaba la estatua de don José María Morelos, que ahora está entre los artesanos.
Y en el Jardín de los Héroes, estaba el Monumento a la Revolución, a un costado del foro donde se llevaba a cabo La Hora del Pueblo. Ese Monumento a la Revolución, coronado por el águila con las alas extendidas, ahora se encuentra allá en la Colonia Revolución, en los límites de Cuernavaca con Jiutepec, y también pasó por el Parque Revolución, de gratos recuerdos.
Por la década de los setenta, estuvieron también los fotógrafos “de paisaje” frente a la fuente del león, con aquellos hermosos caballitos de madera, que ya hemos dicho, que seguramente muchos de nosotros, y de nuestros amigos, pues tenemos esa foto, clásica, montados en los caballitos de madera en esa fuente del león. Yo sí tengo, mi foto con mi sombrero revolucionario.
También se han de acordar algunos amigos, que frente al Jardín Juárez, el más antiguo de Cuernavaca, estuvo el Hotel Bellavista donde había rumbosos bailes los fines de semana con las mejores orquestas del momento.
A nosotros nos tocó en ese Bellavista, escuchar al grupo Tres más Uno, no recuerdo el título de la canción…
No los bailes aquellos “Blanco y Negro” que dicen que se hacían allí, pero sí, las tardeadas en el patio del Hotel Bellavista.
Eran otros tiempos…
Donde están Las Plazas, era el renombrado Hotel Marik, donde se reunían las estrellas del cine nacional e internacional de aquellos años.
Solamente eran tres pisos y en su magnífica terraza destacaba la vista, sobre la calle Gutenberg y hacía el oriente, el famosísimo volcán Popocatépetl.
Y también en el centro, sobre Tepetates, en la calle de Arteaga, estuvo una tienda de artesanías y huarachería que se llamó La China Poblana y más allá, la carnicería del papa de los Castillo Pombo, a un lado de la casa de los Guerra, en donde también hubo una tlapalería y una vinatería.
Me acuerdo de esa iglesia de los Tepetates, que dicen los que saben fue construida a fines del mil setecientos y tantos, ya no me acuerdo, pero d lo que sí me acuerdo es de que un 12 de diciembre de 1961, el que les habla hizo su primera comunión en esa iglesia, mi querido Mike.
Qué tiempos aquellos.
Nos vamos a despedir con “Vuelve primavera”, de Los Blue Caps, que, a fines de los años sesenta del siglo pasado se escuchó bastante, para que se acuerden de cuando iban a la secundaria “Froylán Parroquín”.
Les platicaremos la próxima semana del Miraval y del Centenario.
Buen fin de semana.
Hasta el próximo miércoles.
Gracias por escucharnos y por leernos.
