LOS JUEGOS, LOS GITANOS, EL OSO, Y LAS CANCIONES DE LEO DAN

HUGO CALDERÓN Y MIKE CASTILLO EN “LA RAZA FM”, MINNESOTA, EE. UU.
MIÉRCOLES 8 ABRIL 2026
BUENOS DÍAS
Como siempre, entramos a CADA MAÑANA con todo y chinelos, desde Jiutepec, en el Estado de Morelos, para saludar a nuestros amigos y paisanos, a través de La Madre de Todas, hoy que es miércoles 8 de abril del 2026.
Terminó la Semana Santa de este 2026. Nos echamos la primera semana del cuarto mes del año.
Abril, es llamado también el Mes del Niño, porque el 30 se festeja a los pequeños de la familia.
Gracias Mike Castillo, por permitirnos nuevamente estar en contacto con nuestros paisanos de allá y de acá.
La semana pasada, cerramos nuestra participación con el tema “Fue en un café”, con el grupo Los Apson, del año 1966.
Varios amigos, de nuestra rodada, nos comentaron que esa canción, les trae gratos recuerdos de la infancia.
Cierto, nosotros recordamos los tiempos en que nos divertíamos de manera sencilla, en nuestra casa, o con los chamacos del barrio, en la calle, casi todo el dia, cuando eran vacaciones.
A nosotros, nos tocó el calendario escolar que iniciaba en febrero y terminaba en noviembre. ¿Se acuerdan?
No había tantos puentes y días festivos como en la actualidad
Tampoco los avances tecnológicos de hoy, en que los chamacos entre dos y tres años de edad, manejan con destreza tablets y celulares, que tienen infinidad de juegos.
En nuestros tiempos, las televisiones se veían en blanco y negro y no había control remoto. Cambiaba los canales manualmente, el chavo más pequeño de la familia o de la bola que se juntaba “para ver la tele”.
Hace unas décadas, no existía tanta tecnología, recordamos que hubo pistas de carreras, de pilas, con dos carritos que corrían a todo dar. Aunque el jueguito terminaba pronto, al acabarse las pilas del juguete.
También estuvieron de moda los “trenes eléctricos”, que tenían algunos niños “de billete”.
Nosotros, como lo recordaste hace un momento Mike, jugamos con los carros de baleros, para deslizarnos en las pendientes de las calles Salazar o Zarco. Hasta “cascaritas” se organizaban, porque por entonces, no pasaban tantos autos como ahora.
Eso sí, deberíamos cuidarnos de “la julia”, que era como el equivalente a la patrull de hoy, que después llamamos “la perrera” o “la bimbo”, que se llevaba a los muchachos malosos a la comisaría municipal.
En Salazar estuvo la lonchería de la mamá del Chato, en donde le poníamos monedas a la sinfonola para escuchar las canciones que estaban de moda en esos años.
Se jugaba también al trompo, al balero, las canicas, y hasta le entraba uno a los volados con merengueros, paleteros y uno que otro nevero de los que pasaban por el barrio.
También, como lo dices, se jugaba “tapita”, con los tacones de zapatos, para “sacar” las monedas o las corcholatas.
Hace unos días, recordábamos la famosa paletería Koldy, en la avenida Morelos, cerca de la primaria “Miguel Hidalgo”.
Apenas estaban haciendo el mercado “Adolfo López Mateos”. Era el inicio de la década de los años sesenta del siglo pasado, no estaba la gasolinera frente al parque Cri-Cri. Bueno, ni el parque, porque entonces era una explanada para jugar fut con los chavos de Zarco, de Salazar, de Leyva y de Clavijero.
En ese lugar, se ponían los juegos y el circo “Padilla”. Las atracciones “Rosales”, con su rueda de la fortuna, el martillo, el yoyo, la ola, las sillas voladoras, los avioncitos, los carros chocones, las tazas, los futbolitos y hasta los clásicos caballitos. ¿Recuerdas Mike?
Mi barrio, como decía el compositor urbano, Chava Flores, era a todo dar. Había dos pulquerías; la de don Pepe, después de la peluquería, casi en la esquina con la calle de Los Sabinos, que ahora es la calle que va al mercado ALM, y la otra, sobre Humboldt, llamada “La Hija del Jarabe”.
A unos pasos de la vecindad de don Enrique Olivares, el famoso Henry Balas. Esa vecindad, estuvo en lo que años después fue la oficina del Registro Civil, y ahora hasta callecita le hicieron a un lado del Monumento a la Mujer Tlahuica, en el sexenio del doctor Armando León Bejarano.
La vecindad de Don Henry Olivares, muchas veces fue escenario de presentaciones de grupos de gitanos, con mujeres que leían las cartas y la palma de la mano.
En ocasiones, llegaba un oso negro, con su domador tocando el pandero, y el osito bailaba sobre sus dos patitas.
¿Qué tiempos?
Como siempre, por platicones se nos terminó el espacio.
Nos vamos a despedir con “Cómo te extraño mi amor”, con Leo Dan, que llenó toda una época a principios de la década de los años sesenta. Este tema, se repetía en casi todas las instalaciones de juegos mecánicos en nuestro querido México.
Buen fin de semana.
Hasta el próximo miércoles.
Gracias por escucharnos y por leernos.
