LOS PACTOS SECRETOS DE TRUMP

PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda Godoy
Miércoles 7 de enero de 2026
Los mercados de valores vinculados a la industria petrolera estadounidense reaccionaron favorablemente a los anuncios de Donald Trump acerca del control que ejercerá sobre la administración venezolana. Podrán volver a explotar una industria que fue nacionalizada por Hugo Chávez en el 2007.
No podían estas empresas norteamericanas haber recibido una mejor noticia. En el mediano y largo plazo, incluso financiando el desarrollo de infraestructura con la venta de petróleo cobrado a la nación sudamericana en calidad de pago por las deudas dejadas por Chávez y que siguieron sin pagarse en el régimen de Nicolás Maduro, las empresas petroleras norteamericanas tendrán acceso a las mayores reservas mundiales de crudo, de buena calidad, así como de gas natural.
Aunque el tamaño del negocio será estadísticamente estimable hasta saber los tiempos y alcances del desarrollo de infraestructura, se puede anticipar que es descomunal. Trump augura 18 meses, pero podría ser bastante más. La industria petrolera venezolana fue francamente abandonada durante todo el periodo del régimen socialista, y sin que quienes se quedaron a ejercer los mandatos de Trump cuenten con capacidades técnicas ni financieras para hacerlo por su cuenta.
El congelamiento de los recursos depositados en Suiza, que se calculan en más de 15 mil millones de dólares, diez mil millones en efectivo, atribuidos a cuentas de Maduro y su gente cercana, y más de cinco mil millones en oro, bajo la prevención de fuga de capitales, por considerarse que pudieran provenir de actividades ilícitas, hace que fortunas de muchos empresarios muy acaudalados palidezcan. Aunque estas cantidades se antojan grotescas, todavía más si hablamos del enriquecimiento de un líder supuestamente socialista, lo que se espera del petróleo es mucho, pero mucho mayor.
¿De qué nivel será la amenaza de Trump sobre el gobierno venezolano, el que encabeza Delcy Rodríguez, como para que hayan aceptado comenzar con el envío diario de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, para ser transformado y vendido, sin recibir nada a cambio?
Atrás de todo ello, como también de la disminución de cargos contra Maduro, el aparente cese en la persecución de su hijo, Nicolasito, de Diosdado Cabello y otros cercanos al depuesto dictador, las hipótesis sobre pactos secretos, forzados por Trump, pero finalmente aceptados por el sobreviviente régimen chavista, surgen como vía estratégica para cerrar el paso a sus enemigos rusos, chinos e iranís. Trump no solamente quiere el petróleo, sino que no tengan acceso a él las otras potencias.
El tutelaje externo del gobierno venezolano en manos de los funcionarios norteamericanos, designados por Trump, de suyo va más allá de ser cuestionable, es inaceptable e injustificable. Sin embargo, es una realidad con la que se tendrá que vivir por tiempo indefinido. Y no es de extrañarse, así ha sido aplicada la llamada doctrina Monroe en cuanto país ha decidido la potencia intervenir y controlar, con la diferencia que ahora está siendo potenciada para ejercer una hegemonía hemisférica que reconfigure la geopolítica.
Y PARA INICIADOS:
La iniciativa de reforma electoral que presentará la presidenta, Claudia Sheimbaum, en la segunda mitad de enero de este año está casi lista. En la reunión de ayer en Palacio Nacional con la primera mandataria estuvieron presentes Pablo Gómez, Rosa Icela Rodríguez, José Merino y Arturo Saldívar. Ya está casi todo. Solamente falta el visto bueno de Palenque, que no será problema mientras hayan hecho caso a cada una de las propuestas que hizo el supuestamente retirado presidente en febrero de 2024.
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