MÁS QUE PALABRAS: EL ENCUENTRO DE LA FISCALÍA CON EL CESA EN TIEMPOS DE LUTO Y PROTESTA EN LA UAEM

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 13 de marzo de 2026
Un comunicado de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Morelos, difundido este jueves 12 de marzo, refleja el esfuerzo institucional por tender puentes con la comunidad universitaria en uno de los momentos más dolorosos que ha vivido la UAEM en tiempos recientes. El encuentro del fiscal general, Fernando Blumenkron Escobar, con integrantes del Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos (CESA) de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática (FCAeI), no es un gesto protocolar: llega en el contexto del feminicidio de Kimberly Joselin Ramos Beltrán, una estudiante de 18 años de esa misma facultad, cuyo caso conmocionó a Morelos y al país.
Kimberly desapareció el 20 de febrero de 2026 al dirigirse al campus Chamilpa de la UAEM en Cuernavaca. Diez días después, el 2 de marzo, su cuerpo fue localizado sin vida en una zona boscosa cercana al plantel. La investigación, bajo perspectiva de género, llevó a la detención de Jared Alejandro “N” (un joven de 21 años, estudiante de la misma universidad y cercano a la víctima), quien ya fue vinculado a proceso por feminicidio, con prisión preventiva justificada. Un juez determinó que existen pruebas suficientes para avanzar hacia el juicio oral, mientras la Fiscalía continúa la investigación complementaria.
En este escenario de indignación, dolor y exigencias de justicia —que incluyeron tomas de instalaciones universitarias y protestas estudiantiles—, el diálogo con el CESA adquiere relevancia. Los representantes estudiantiles expresaron su consternación por la pérdida de su compañera y la necesidad de una comunicación directa y permanente con las autoridades de procuración de justicia. El fiscal respondió reafirmando la disposición de la FGE para mantener canales abiertos no solo con la UAEM, sino con diversos sectores universitarios y la sociedad en general.
Este tipo de reuniones son necesarias, pero también insuficientes si se quedan en palabras. La comunidad estudiantil, especialmente las mujeres, vive con miedo cotidiano: salir a clases, caminar por el campus o regresar a casa no debería ser sinónimo de riesgo. El caso de Kimberly no es aislado; es parte de una cadena de violencias que exige respuestas estructurales más allá de lo reactivo. La apertura al diálogo que promete Blumenkron debe traducirse en hechos concretos: mayor vigilancia en entornos universitarios, protocolos efectivos de prevención y respuesta inmediata a desapariciones, coordinación real entre autoridades estatales y federales, y cero tolerancia a la impunidad.
La Fiscalía ha dado pasos importantes al lograr la vinculación a proceso del presunto responsable en tiempo récord, comparado con otros casos. Sin embargo, la verdadera prueba estará en el juicio: que se sancione con todo el peso de la ley y que se evite cualquier revictimización o dilación. Para las y los estudiantes de la FCAeI y de toda la UAEM, este encuentro debe ser el inicio de un acompañamiento real, no un episodio aislado.
Morelos no puede permitirse más nombres en las consignas de #NiUnaMenos. Justicia para Kimberly Joselin no es solo castigar al culpable; es garantizar que ninguna otra joven tenga que pagar con su vida el simple hecho de querer estudiar.
La voluntad expresada por el fiscal es un primer paso; ahora toca convertirla en acciones que devuelvan la confianza y la seguridad a la comunidad universitaria. Porque, como bien lo saben las y los alumnos que se reunieron con él: el diálogo importa, pero la justicia urge.
