MORELOS BLINDADO PARA SUS UNIVERSITARIOS: DEL C5 A LA CULTURA

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 10 de marzo de 2026
El anuncio del Plan Integral de Seguridad Universitaria por parte de la gobernadora Margarita González Saravia representa un paso significativo y oportuno en Morelos. En un contexto marcado por preocupantes episodios de violencia que han afectado a la comunidad estudiantil —incluyendo feminicidios y desapariciones que han generado indignación y movilizaciones—, esta iniciativa busca transformar los campus en espacios verdaderamente seguros.
Calificado como un hecho sin precedentes, el plan integra esfuerzos de múltiples secretarías estatales y prioriza tanto la respuesta inmediata como la prevención a largo plazo, lo que lo distingue de enfoques meramente reactivos del pasado.
El primer eje, centrado en la infraestructura de seguridad, destaca por su ambición técnica y operativa. La instalación de nueve módulos con presencia permanente de 24 elementos de la Policía Industrial Bancaria y Auxiliar (PIBA), enlazados al C5, junto con arcos vehiculares de reconocimiento de placas integrado al REPUVE, 20 postes de monitoreo inteligente y hasta cinco mil cámaras (tres mil dentro del campus Chamilpa), conforma una red de vigilancia moderna y coordinada. A esto se suman mejoras en iluminación con mil luminarias solares y módulos de paradero, medidas que abordan directamente las vulnerabilidades en trayectos peatonales y accesos, especialmente en la UAEM, donde se concentra la mayor inversión.
El segundo eje, orientado a la prevención y el bienestar, equilibra la respuesta punitiva con acciones culturales y educativas esenciales. La revisión de protocolos contra la violencia de género por la Secretaría de las Mujeres, la creación de Unidades Universitarias de Igualdad de Género y el Centro Libre Universitario —con actividades gratuitas artísticas, deportivas y de bienestar— buscan atacar las causas estructurales de la violencia, particularmente contra las mujeres. Esta dimensión integral reconoce que la seguridad no se reduce a cámaras y policías, sino que requiere entornos incluyentes y libres de agresiones.
La transversalidad del plan se refuerza con la participación activa de otras dependencias. La Secretaría de Educación impulsará capacitaciones con perspectiva de género y cultura de paz para docentes y administrativos, además de un congreso estatal de tutores enfocado en detección de riesgos y salud mental.
La Secretaría de Cultura aportará con una Cartelera Cultural Universitaria —teatro los miércoles, danza los jueves y música los viernes—, encuentros artísticos y proyectos como “Morelos Lee” o laboratorios audiovisuales, que fomentan la participación estudiantil como herramienta de prevención social y construcción de comunidad.
Finalmente, el compromiso financiero de la Secretaría de Administración y Finanzas, bajo disciplina presupuestal, da viabilidad al conjunto de medidas.
Aunque el éxito dependerá de la coordinación efectiva entre gobierno, universidades y la propia comunidad estudiantil —a quien la gobernadora ha llamado a dialogar y organizarse—, este plan envía un mensaje claro: Morelos apuesta por proteger a su juventud con recursos, tecnología y sensibilidad social. Si se implementa con transparencia y participación real, podría marcar un antes y un después en la convivencia universitaria del estado.
