MORELOS EN EL REZAGO: OCUPA EL PUESTO 27 EN EL ÍNDICE DE COMPETITIVIDAD ESTATAL 2025 DEL IMCO

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 5 de enero de 2026
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) acaba de publicar su Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2025, una herramienta que evalúa el desempeño de las 32 entidades federativas mexicanas a través de 53 indicadores distribuidos en seis subíndices. Durante 2025, Morelos se posicionó en el lugar 27, un descenso notable que refleja desafíos estructurales en áreas como seguridad, economía e infraestructura. Este ranking no solo mide el atractivo para inversiones, sino también la capacidad de los estados para generar bienestar para sus habitantes, destacando la urgencia de reformas en nuestra entidad.
En el subíndice de Derecho, Morelos ocupa el puesto 31, uno de los más bajos del país, afectado por altos índices de criminalidad (según el IMCO). Con 67.2 homicidios por cada 100 mil habitantes y una percepción de seguridad que solo alcanza el 9 por ciento de la población adulta, el estado enfrenta una crisis de inseguridad que disuade inversiones y afecta la calidad de vida. Además, el robo de vehículos y la incidencia delictiva colocan a Morelos en posiciones rezagadas, con un 88 por ciento de delitos no denunciados, lo que subraya la desconfianza en las instituciones judiciales.
La infraestructura presenta un panorama mixto, con Morelos en el lugar 22. Aunque hay avances en el tratamiento de aguas residuales y el acceso a internet en el 64 por ciento de las viviendas, deficiencias en el flujo de pasajeros aéreos y la carga aérea lo sitúan en los últimos puestos. El uso de banca móvil y las terminales punto de venta muestran potencial, pero la dependencia de infraestructuras obsoletas limita el crecimiento económico, especialmente en un estado con vocación turística y agrícola.
En el ámbito de Sociedad y Medio Ambiente, el estado se ubica en el puesto 23. Indicadores como la morbilidad por enfermedades respiratorias y la cobertura educativa en secundaria (92 por ciento) son medianos, pero la esperanza de vida de 74.34 años y la mortalidad infantil baja destacan como fortalezas. Sin embargo, el acceso a instituciones de salud solo cubre al 27 por ciento de la población ocupada, y los accidentes de tránsito con heridos revelan problemas en la movilidad sostenible, agravados por la contaminación y la urbanización desordenada.
El subíndice de Innovación y Economía también lo coloca en el 23, con un PIB per cápita de 175,791 pesos y un crecimiento anual del 1.3 por ciento, cifras que indican estancamiento. Aunque Morelos brilla en complejidad económica (puesto 7 en sectores innovadores) y patentes (1.5 por cada 100 mil de la PEA), la informalidad laboral al 66 por ciento y el ingreso promedio de 8,377 pesos mensuales evidencian desigualdades profundas, con una brecha salarial de género del 23.1 por ciento que perpetúa la exclusión.
Comparado con años anteriores, Morelos ha caído once posiciones en seis años (el periodo del gobierno encabezado por Cuauhtémoc Blanco), pasando de un lugar más competitivo a uno de los rezagados. Este declive se debe a factores como la corrupción percibida (87 por ciento) y la baja participación en ingresos propios (7 por ciento), que limitan la autonomía fiscal. Estados vecinos como Puebla (24) o Tlaxcala (17) han mostrado mejoras, lo que resalta la necesidad de que Morelos adopte estrategias similares para revertir la tendencia.
Las implicaciones de este ranking son alarmantes para Morelos: menor atracción de inversión extranjera directa (0.4 dólares por millar de PIB) y un turismo que solo representa el 1.8 por ciento del PIB estatal. En un contexto nacional donde entidades como la Ciudad de México lideran con salarios altos, Morelos debe priorizar la diversificación económica y la reducción de la informalidad para fomentar empleos de calidad y elevar el bienestar general.
Para salir del rezago, expertos del IMCO sugieren un ambiente favorable a la inversión mediante mejoras regulatorias (donde Morelos ya puntúa 59.2 en el índice subnacional) y mayor participación ciudadana (61 por ciento en votos). Invertir en educación superior, donde solo el 25 por ciento de la población mayor de 25 años la tiene, y reducir jornadas laborales excesivas podría impulsar la productividad. Morelos tiene potencial en innovación, pero requiere liderazgo urgente para transformar estos datos en acciones concretas.
A partir de 2026, la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, enfrentará el formidable desafío de revertir el rezago competitivo del estado. A diferencia de su antecesor, Cuauhtémoc Blanco, cuya administración no logró identificar ni abordar integralmente estos problemas, permitiendo un declive de once posiciones en seis años, González Saravia destaca por su fortaleza en la gobernanza efectiva, priorizando la austeridad, el humanismo y la inversión en bienestar social, como se evidencia en su enfoque presupuestal para 2026 que atiende necesidades estatales con énfasis en innovación, tecnología y prosperidad compartida.
Esta capacidad para reconocer la problemática expuesta por el IMCO —incluyendo baja atracción de inversión extranjera (0.4 dólares por millar de PIB) y desigualdades como la brecha salarial de género del 23.1 por ciento— le permite impulsar reformas estructurales, como mejoras regulatorias (puntuación de 59.2) y mayor participación ciudadana (61 por ciento en votos), con el potencial de diversificar la economía turística y agrícola, reducir la informalidad y elevar la calidad de vida, transformando datos alarmantes en acciones concretas para un Morelos más competitivo y equitativo.
Todos y cada uno de los morelenses, desde nuestro ámbito productivo, tendremos la obligación moral, ética y cívica de contribuir con el mayor esfuerzo. Ya es hora de que el estado abandone los niveles de mediocridad en que nos metieron pésimos antecesores de la actual mandataria.
