¿Qué podría suceder si Claudia Sheinbaum decide procesar y encarcelar a los “narcopolíticos” de Morena? Dos escenarios posibles
NOTA DE LA REDACCIÓN. El equipo de LA CRÓNICA DE MORELOS, utilizando las herramientas que en su momento nos obsequiaron catedráticos de la Universidad Iberoamericana (entre ellos el insigne maestro Edgar Jiménez) en diplomados sobre Prospectiva Política y Teoría de Escenarios, hoy presenta dos escenarios sobre lo que podría suceder en el entorno de la presidenta Claudia Sheinbaum si decide actuar, de alguna forma u otra, contra conocidos cuadros del partido Morena, presuntamente vinculados al tráfico de drogas en México. Y también si opta por no hacerlo.
La reciente nota del Wall Street Journal, que revela presuntas discusiones internas en el gobierno mexicano ante posibles presiones de Donald Trump para arrestar a políticos de Morena supuestamente vinculados a cárteles, ha puesto el reflector sobre un dilema explosivo para la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ella ha insistido en que cualquier acusación debe investigarse por la Fiscalía con pruebas sólidas, mientras Morena rechaza sistemáticamente las señalamientos de corrupción o nexos con el crimen organizado.
A continuación, presentamos dos escenarios realistas y contrastantes si la presidenta optara por impulsar procesos judiciales serios y encarcelamientos contra figuras de su propio partido señaladas como “narcopolíticos”.
Escenario 1: Si decide actuar y procesar/encarcelar (la purga dolorosa), Sheinbaum optaría por una estrategia de “cero tolerancia” real, ordenando investigaciones independientes y detenciones basadas en evidencias (posiblemente compartidas por EE.UU. o generadas internamente).
Consecuencias probables:
- Fortalecimiento de imagen internacional — Ganaría credibilidad ante Washington y la comunidad internacional, aliviando presiones de Trump y reduciendo riesgos de medidas unilaterales más agresivas. Podría incluso negociar mejores términos en temas comerciales o de seguridad.
- Crisis interna en Morena — Se desataría una rebelión de la facción más nacionalista y cercana al expresidente López Obrador. Figuras poderosas (gobernadores, diputados, alcaldes) podrían acusarla de traición o de ceder a injerencia extranjera. El WSJ ya advertía que esto “socavaría su posición política y enfurecería a la facción nacionalista de su partido”.
- Riesgo de fractura partidaria — Podría generar una escisión o debilitamiento de Morena de cara a elecciones intermedias futuras, con posibles renuncias masivas o formación de bloques disidentes. La narrativa de “persecución política” sería usada por los afectados para victimizarse.
- Aumento temporal de violencia — Los cárteles, al perder protección política, podrían responder con mayor agresividad (asesinatos de funcionarios, bloqueos, atentados), generando una crisis de seguridad que pondría a prueba su estrategia de inteligencia y Guardia Nacional.
- Legado ambivalente — A mediano plazo, podría consolidarse como la presidenta que “limpió” el movimiento de la 4T, diferenciándose del “abrazos no balazos” y ganando apoyo de sectores medios y empresariales.
En resumen: alto costo político interno a cambio de legitimidad externa y posible fortalecimiento de su autoridad personal a largo plazo.
Escenario 2: Si decide no actuar (mantener el statu quo), Sheinbaum prioriza la unidad partidaria y la soberanía, limitándose a declaraciones generales (“que la Fiscalía investigue si hay pruebas”) sin impulsar detenciones de alto perfil dentro de Morena.
Consecuencias probables:
- Preservación de la cohesión interna — Evita la implosión en Morena y mantiene el apoyo de gobernadores, legisladores y bases leales al lopezobradorismo. La “facción nacionalista” se mantiene tranquila y el partido llega más unido a futuros procesos electorales.
- Aumento de la presión externa — Trump y EE.UU. podrían intensificar acusaciones públicas, sanciones selectivas (aplicando leyes estadounidensescontra funcionarios), congelamiento de activos o incluso medidas más drásticas. El WSJ ya menciona que funcionarios mexicanos analizan “exigencias insostenibles”.
- Pérdida de credibilidad en seguridad — La percepción de que Morena protege a sus “narcopolíticos” se afianza en la oposición y en medios internacionales, alimentando la narrativa de “narco-gobierno”. Esto debilita su estrategia de seguridad y dificulta la cooperación bilateral efectiva.
- Riesgo de desgaste gradual — Sin acciones visibles contra la corrupción interna, la violencia persistente y las filtraciones de inteligencia estadounidense podrían erosionar su popularidad con el tiempo, especialmente si hay escándalos nuevos o si los cárteles siguen operando con impunidad política.
- Equilibrio precario — Sheinbaum quedaría atrapada en el “dilema imposible”: complacer a Trump sin romper con su coalición interna, como ya señalan analistas.
En resumen: gana estabilidad partidaria a corto plazo, pero pierde fuerza en la lucha contra el crimen organizado y se expone a mayores presiones externas.
CONCLUSIÓN
La decisión de Sheinbaum no es solo jurídica, es profundamente política. Procesar a “narcopolíticos” de Morena sería un acto de alto riesgo que podría salvar su gobierno ante el exterior, pero fracturarlo por dentro. No hacerlo preservaría la unidad de la 4T, pero a costa de una creciente desconfianza internacional y un posible debilitamiento paulatino. En enero de 2026, con Trump en la Casa Blanca y el tema candente tras la captura de Maduro, la presidenta camina sobre una delgada línea entre la soberanía y la gobernabilidad.
