REFORMA ELECTORAL… ¿MISIÓN IMPOSIBLE?

PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda Godoy
Miércoles 11 de febrero de 2026
Con todo y los seis meses dedicados a la realización de foros y consultas, de la comisión que encabeza Pablo Gómez Álvarez, la iniciativa de reforma electoral constitucional todavía no ha sido presentada. Ni siquiera han confirmado si existe ya algún borrador o texto de trabajo. Lo que sí ha trascendido son las diferencias, aparentemente irreconciliables, entre las propuestas de Morena y sus partidos aliados, el Verde y el PT.
De persistir la falta de acuerdo entre el partido mayoritario y sus rémoras, la iniciativa estaría condenada a no ser aprobada en el Congreso de la Unión, pues el régimen depende de sus votos para alcanzar la necesaria mayoría calificada, en ambas cámaras. Sería la primera ocasión en la historia de México que una iniciativa de reforma electoral fuera impulsada por el partido en el poder y rechazada, al mismo tiempo, por sus partidos aliados. Todas las anteriores reformas fueron demandas de la oposición, siendo negociadas y acordadas con el gobierno, para lograr su aprobación.
Seguro ya se olvidaron las huestes izquierdistas que la propuesta de Peña Nieto en el 2014 incluía la desaparición o reducción de los plurinominales y que ellos, junto con el PAN y MC, se opusieron, incluso a reducir su número. Tenían claro que como partidos minoritarios serían severamente afectados, hasta con el riesgo de la pérdida de su registro. Morena, en el siguiente proceso electoral, 2015, se benefició del reparto proporcional, los pluris, pues. Pero ahora es gobierno y eso ya lo olvidó.
La cara autoritaria de Morena se plantó frente a sus aliados, con Luisa María Alcalde en su representación. No trató de convencer ni de negociar, sino de imponer. La respuesta del PT y Verde de levantarse de la mesa, no se debió a su vocación democrática, sino a la certeza de que, si aceptaban, incólumes y estoicos, estarían ayudando a cavar su sepultura política.
Como Claudia Sheinbaum empeñó su palabra de enviar, sí o sí, su iniciativa al Congreso, muy probablemente lo hará en los próximos días, para lo cual, Rosa Icela Rodríguez, estará concentrada en destrabar los acuerdos con los aliados. Aquí la oposición y la democracia no juegan. Es una disputa por la concentración o el reparto del poder.
De enviar la iniciativa a cualquiera de ambas cámaras, con la instrucción de ahí está y logren obtener los votos, se antoja algo así como la misión imposible. No sería el primer revés a la presidenta en el Congreso, pero sí el más contundente. Una clara señal de la implosión de la cuarta transformación, apenas a un año y meses de haberse alejado su patriarca, ustedes ya saben quién.
Y PARA INICIADOS:
Por primera vez en once años, un titular del Poder Ejecutivo de Morelos acudirá a presentar personalmente su informe de gobierno al Congreso local. No hubo necesidad de modificar ninguna ley o reglamento. Desde su última reforma, era decisión del gobernante y acuerdo en el Congreso sobre cómo se llevaría a cabo. Graco Ramírez prefirió enviarlo por escrito, evitando el riesgo de cuestionamientos incómodos, ya bien de algún legislador inconforme o de la prensa acuciosa, la no comprada por el poder. Cuauhtémoc Blanco, de plano ni tenía interés. No le preocupaban las críticas ni los señalamientos. Y, para acabar pronto, habría sido incapaz de presentar el informe ante el pleno cameral, debido a sus evidentes carencias formativas. Margarita González Saravia lo hará hoy poco antes del mediodía. Será no sólo la primera mujer gobernadora que lo haga, sino también la primera, entre todos los gobernadores morenistas, que lleve a cabo una presentación personal y formal de su informe de gobierno ante la pluralidad del Congreso local.
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