REFUERZO DE SEGURIDAD EN CUERNAVACA: RESPUESTA ANTE LA DISPUTA CRIMINAL EN ZONAS CRÍTICAS
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 15 de enero de 2026
En las últimas 72 horas, Cuernavaca intensificó sus medidas de seguridad ante la evidente disputa territorial entre grupos delictivos que mantienen en vilo a varias colonias populares. Autoridades estatales y municipales han confirmado un mayor despliegue de vigilancia en San Antón, Plan de Ayala y Alta Vista, con el apoyo decidido de la Guardia Nacional y fuerzas estatales.
Este operativo responde directamente a la escalada de violencia reciente, incluyendo detenciones de presuntos integrantes de grupos como Los Mayas y hechos de alto impacto que han marcado la agenda de inseguridad en la capital morelense.
El poblado de San Antón se posiciona como el epicentro de esta preocupación. Reportes oficiales destacan que en semanas recientes se han realizado detenciones significativas: seis presuntos miembros de Los Mayas y un individuo por homicidio.
El presidente municipal José Luis Urióstegui Salgado ha reconocido abiertamente que la disputa entre grupos criminales es el principal detonante de los hechos ilícitos en esta zona, convirtiéndola en uno de los puntos rojos de mayor incidencia delictiva en Cuernavaca. Vecinos y analistas coinciden en que la violencia no es aislada, sino parte de una lucha por control territorial que afecta la vida cotidiana.
Este reforzamiento no surge de la nada; se enlaza con una cadena de eventos violentos que han sacudido al estado en días previos, como ejecuciones a balazos en Lomas de San Antón y enfrentamientos en municipios cercanos. La coordinación interinstitucional —que incluye al Ejército Mexicano, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional— busca no solo contener la situación inmediata, sino prevenir una escalada mayor. Sin embargo, la recurrencia de estos operativos evidencia que la inseguridad en Morelos sigue siendo un desafío estructural, más allá de respuestas reactivas.
El debate en redes y entre la ciudadanía es intenso: ¿son suficientes estos despliegues temporales para generar tranquilidad duradera? Mientras algunos aplauden la presencia federal como un paso necesario, otros cuestionan la efectividad de las estrategias actuales, recordando que homicidios, extorsiones y disputas persisten pese a anuncios previos de reducción de delitos. La percepción de inseguridad en colonias como San Antón y Plan de Ayala permanece alta, y la demanda de acciones preventivas más profundas —como inteligencia, programas sociales y combate a la impunidad— gana terreno en la conversación pública.
Morelos no puede permitirse la normalización de la violencia. El refuerzo de seguridad en Cuernavaca es una señal de que las autoridades reaccionan ante la alarma social, pero el verdadero cambio requerirá continuidad, transparencia y un enfoque integral que vaya más allá de patrullajes visibles.
Mientras tanto, las familias de estas colonias esperan resultados concretos: calles sin miedo, días sin balazos y un futuro donde la disputa criminal no dicte el ritmo de su vida diaria. La paz verdadera se construye con hechos, no solo con anuncios.
