SIN UN PESO PARA SALVAR VIDAS, PERO CON CHELAS Y ORQUESTAS DE SOBRA: LA DOBLE CARA DE LOS ALCALDES MORELENSES

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 17 de marzo de 2026
En Morelos, la excusa oficial de varios ayuntamientos para no entregar ni actualizar su Atlas de Riesgos es siempre la misma: “no hay recursos”. Así lo confirmó el coordinador estatal de Protección Civil, Ubaldo González Carretes, al señalar que elaborar un estudio técnico de este tipo supera el millón de pesos y que los municipios se resisten por falta de presupuesto.
Este documento no es un lujo administrativo: es una herramienta obligatoria que mapea zonas vulnerables a inundaciones, sismos o deslaves, orienta el desarrollo urbano responsable y, sobre todo, previene tragedias que cuestan vidas y millones en reconstrucción. Mientras la Coordinación Estatal avanza al 50% en su propio Atlas estatal, muchos ediles locales prefieren dejar a la ciudadanía expuesta antes que priorizar la prevención.
Sin embargo, el dinero aparece mágicamente cuando se trata de organizar jaripeos, carnavales, conciertos y fiestas patronales.
En las últimas semanas, trascendió que la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF) investiga a al menos seis alcaldes —de municipios como Emiliano Zapata, Xochitepec, Yautepec, Tepoztlán, Tlayacapan y Amacuzac— por presunto desvío de recursos en la contratación de artistas, grupos musicales y hasta compras masivas de bebidas alcohólicas durante estos eventos “honorarios”.
Casos como el del edil que justificó 300 mil pesos en cerveza para “hidratar” a la gente han indignado a la opinión pública. El contraste es obsceno: cuando se trata de prevención y seguridad, el erario está seco; pero para la rumba municipal, el presupuesto fluye sin trabas y sin rendir cuentas claras.
Los morelenses merecen coherencia y responsabilidad de quienes administran sus impuestos. Si hay fondos para pagar bandas y chelas en las plazas, ¿por qué no los hay para un Atlas que literalmente puede salvar vidas y evitar desastres?
La prevención no debería ser la Cenicienta del presupuesto municipal. Es hora de que los alcaldes dejen de esconderse detrás de la supuesta “falta de recursos” y empiecen a invertir en lo que realmente protege a la población, no en lo que les da popularidad efímera.
Porque cuando llegue la próxima emergencia, no serán las fotos de la fiesta las que salven casas, familias ni comunidades: será un mapa de riesgos bien hecho y actualizado. Prioridades, señores ediles, prioridades.
