Tortilleros de Morelos llevan registradas cinco denuncias por extorsión en 2026
La industria de la tortilla en Morelos enfrenta una persistente ola de extorsiones que amenaza su estabilidad y la economía local. En lo que va de 2026, se han registrado cinco denuncias formales por este delito, todas con carpetas de investigación abiertas en la Fiscalía General del Estado. Sin embargo, los representantes del sector insisten en que no basta con abrir expedientes: exigen resultados concretos, capturas, sentencias y medidas efectivas que frenen el avance de la delincuencia organizada.
Antonio Vázquez Quezada, presidente de la Industria de la Masa y la Tortilla en Morelos, fue enfático al declarar que, aunque las autoridades reciben las querellas y las integran formalmente —aprovechando que la extorsión es un delito oficioso—, el seguimiento real es insuficiente. “Las denuncias sí se están haciendo. Hemos recibido atención, nos toman las querellas y se integran las carpetas de investigación, pero queremos que se les dé seguimiento y que haya resultados”, afirmó el líder empresarial.
Los casos reportados este año se concentran principalmente en la zona oriente y la zona sur del estado —regiones históricamente más vulnerables a este tipo de prácticas delictivas, como Cuautla y municipios aledaños—. Hasta el momento, no se han registrado incidentes formales en Cuernavaca, la capital morelense, pero el sector mantiene máxima alerta para prevenir que el problema se expanda hacia la zona metropolitana.
Este panorama no es nuevo. En años anteriores (2023-2025), las tortillerías fueron uno de los blancos predilectos del crimen organizado en Morelos. Se han documentado cobros de “derecho de piso” que van desde 10 mil hasta 50 mil pesos iniciales, más cuotas mensuales recurrentes.
Estas presiones han provocado el cierre de decenas de negocios —más de 30 en algunos periodos— y han generado un clima de miedo que obliga a muchos dueños a pagar en silencio o a reforzar medidas de seguridad privadas.
La vulnerabilidad del sector radica en su operación diaria: negocios con flujo constante de efectivo, horarios extendidos, establecimientos fijos y fácil acceso para los extorsionadores. Aunque el delito afecta a diversos giros comerciales y productivos, las tortillerías destacan por su exposición y por ser un símbolo de la economía popular morelense.
Ante esta situación, el gremio demanda una estrategia más agresiva por parte de las autoridades estatales y federales: mayor presencia policial en zonas críticas, inteligencia para desmantelar células delictivas, protección a denunciantes y un compromiso real para que las carpetas de investigación no queden archivadas. Mientras tanto, muchos tortilleros continúan operando bajo presión, pagando un costo que no solo es económico, sino que pone en riesgo su seguridad y la de sus familias.
