UN AVANCE SIGNIFICATIVO: LÍDERES ESTUDIANTILES EN RESISTENCIA RESPALDAN EL PLAN INTEGRAL DE SEGURIDAD UNIVERSITARIA EN LA UAEM

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 11 de marzo de 2026
La tragedia que enlutó a la comunidad universitaria de Morelos con los feminicidios de Kimberly Joselin Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez sacudió a la UAEM y a toda la sociedad. Las movilizaciones, paros y protestas surgieron como respuesta legítima a la inseguridad que amenaza la integridad de las y los estudiantes, especialmente en trayectos y entornos cercanos a los campus.
En este contexto de indignación y exigencia colectiva, el surgimiento de un Plan Integral de Seguridad Universitaria propuesto por la gobernadora Margarita González Saravia representa un primer paso concreto hacia la solución de un problema estructural.
Lo que marca un punto de inflexión es el respaldo explícito de sectores clave de los líderes estudiantiles que han estado en resistencia. Figuras como Pablo Tamez, desde el CESA de Contaduría, Administración e Informática, junto con alumnos de Economía y Políticas Públicas, han avalado la iniciativa tras analizar sus componentes.
Este apoyo no surge de la conformidad pasiva, sino de una valoración realista: el plan incluye medidas inmediatas como mayor vigilancia, iluminación, botones de pánico, módulos de seguridad y coordinación interinstitucional, elementos que responden directamente a las demandas planteadas en las calles y asambleas.
Este consenso parcial entre los grupos en movilización y el gobierno estatal demuestra que el diálogo constructivo puede superar la confrontación cuando hay voluntad de escuchar y actuar.
Aunque persisten paros en algunas sedes y reclamos pendientes —como mayor transparencia o cambios en ciertas dirigencias estudiantiles—, el aval de estos líderes rompe la narrativa de un movimiento monolítico y radicalizado. Abre la puerta a una negociación más amplia, donde las propuestas estudiantiles puedan enriquecer y complementar la estrategia oficial, fortaleciendo así su legitimidad y efectividad.
El Plan Integral no es una solución mágica ni agota todas las demandas, pero sí constituye un importante avance en un momento crítico. Al priorizar la prevención, la atención inmediata y la participación activa de la comunidad universitaria —incluyendo consejos estudiantiles de seguridad—, se reconoce que la protección de las juventudes es una responsabilidad compartida entre autoridades estatales, universitarias y los propios alumnos. Este enfoque integral puede sentar las bases para recuperar la tranquilidad en los campus y transformar la indignación en acciones preventivas sostenibles.
En última instancia, el respaldo de estos líderes en resistencia envía un mensaje poderoso: la lucha por la seguridad no tiene por qué ser antagónica al diálogo institucional cuando este demuestra resultados tangibles.
Morelos y su universidad autónoma tienen ahora una oportunidad real de avanzar hacia entornos educativos verdaderamente seguros, inclusivos y libres de violencia. Corresponde a todas las partes mantener el impulso constructivo para que este avance no quede en anuncios, sino se traduzca en hechos que protejan la vida y el futuro de las nuevas generaciones.
