XENOFOBIA EN EL METRO DE CDMX: UN REFLEJO DEL RACISMO EN MÉXICO
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 20 de diciembre de 2024
La xenofobia en México, aunque a menudo minimizada, es un fenómeno significativo que refleja actitudes discriminatorias hacia los extranjeros. Este fenómeno se entrelaza con el racismo interno, donde los propios mexicanos pueden discriminar a otros connacionales basándose en el color de piel, origen étnico o estatus socioeconómico.
Según investigaciones y reportes, México ha tenido episodios históricos de xenofobia, especialmente hacia migrantes de países como Haití, Centroamérica y, en ocasiones, hacia ciudadanos de naciones con las que ha tenido conflictos históricos como Estados Unidos, Francia y España. La xenofobia no solo se limita a la política migratoria o a las leyes, sino que también se manifiesta en la vida cotidiana en espacios públicos como escuelas, trabajos y, notoriamente, en el transporte público.
Un reciente ejemplo de xenofobia en México ocurrió en el Metro de Ciudad de México (CDMX), donde una ciudadana francesa fue confrontada con comentarios agresivos, instándola a “regrésate a tu país”. Este acto, ampliamente difundido en redes sociales, subraya cómo las actitudes xenofóbicas pueden surgir sin provocación aparente, reflejando la presencia de estereotipos y prejuicios arraigados en la sociedad mexicana. La reacción de la joven francesa, que cuestionaba el porqué de tanto odio, pone en evidencia la necesidad de confrontar estos comportamientos discriminatorios que no solo afectan a extranjeros sino también a las dinámicas sociales internas del país.
La relación entre el racismo y la xenofobia en México es compleja, ya que ambas formas de discriminación se alimentan de los mismos preceptos de superioridad o miedo hacia el “otro”. Dentro de México, el racismo se manifiesta contra las comunidades indígenas, afrodescendientes y personas con fenotipos diferentes al mestizo promedio, lo cual es un reflejo de una ideología de mestizaje que históricamente ha promovido la homogeneización cultural y racial. Este contexto interno de discriminación racial puede facilitar la aparición de actitudes xenófobas hacia extranjeros, ya que se percibe a estos como una amenaza adicional a la identidad nacional o como competencia económica.
Las instituciones y organizaciones civiles en México reconocen estos problemas y han emprendido campañas y programas para combatir tanto el racismo como la xenofobia. Sin embargo, el impacto de estos esfuerzos a menudo se ve limitado por la persistencia de actitudes discriminatorias que se perpetúan a través de la educación, los medios de comunicación y la política. La educación en derechos humanos y la promoción de la diversidad cultural son claves para desmantelar estos prejuicios, pero el cambio cultural requiere un compromiso sostenido de toda la sociedad.
La incidencia de eventos como el ocurrido en el Metro de CDMX subraya la urgencia de estas acciones y la necesidad de fomentar una mayor conciencia sobre cómo el racismo y la xenofobia afectan no solo a los extranjeros sino también a la cohesión social dentro del país.
El incidente del Metro de CDMX no es aislado, sino que forma parte de un patrón más amplio de intolerancia que necesita ser abordado para construir una sociedad más inclusiva. Este evento debería servir como un catalizador para la reflexión y el diálogo sobre cómo se puede mejorar la convivencia en un país que, aunque pródigo en diversidad, todavía lucha con sus propios demonios de discriminación. La lucha contra la xenofobia y el racismo en México implica no solo reformas legales y políticas, sino también un cambio de mentalidad que valore la diversidad como un enriquecimiento cultural y no como una amenaza.