2027 BAJO ALERTA: EL CRIMEN ORGANIZADO ACECHA LAS URNAS DE MORELOS
El proceso electoral 2026-2027 apenas arrancó formalmente en Morelos y la posible intervención de la delincuencia organizada ya apareció como uno de sus grandes riesgos. Durante el inicio de los trabajos electorales, la presidenta del Impepac, Mireya Gally Jordá, llamó a los partidos políticos a extremar precauciones en la selección de sus candidatos y evitar perfiles que pudieran mantener vínculos con grupos criminales. La advertencia resulta particularmente relevante porque ya no procede solamente de periodistas, analistas o adversarios políticos: la puso sobre la mesa la propia autoridad encargada de conducir la elección.
El contexto morelense impide considerar semejante señalamiento como una simple recomendación protocolaria. Durante los últimos meses se han registrado asesinatos, atentados, amenazas y detenciones relacionadas con personajes vinculados a la actividad política y gobiernos municipales, con episodios especialmente delicados en Temoac, Yautepec, Coatlán del Río y Cuautla. Cada expediente tiene características diferentes y deberá investigarse individualmente; sería irresponsable atribuir automáticamente todos esos hechos al proceso electoral. Pero también resultaría ingenuo ignorar que controlar una alcaldía significa tener influencia sobre presupuestos, permisos, licencias, territorio y cuerpos municipales de seguridad.
La experiencia reciente de Cuautla constituye una advertencia particularmente grave. El ahora exalcalde Jesús Corona Damián fue detenido dentro del Operativo Enjambre y posteriormente vinculado a proceso por delincuencia organizada y extorsión, aunque jurídicamente mantiene la presunción de inocencia. El caso demostró hasta dónde pueden llegar las investigaciones cuando las sospechas dejan de concentrarse exclusivamente en delincuentes y comienzan a alcanzar estructuras del poder municipal. Por ello, rumbo a 2027 no bastará con revisar encuestas, popularidad o posibilidades electorales: los partidos tendrán también la responsabilidad de investigar cuidadosamente a quiénes colocan en las boletas.
Morelos necesita desde ahora un seguimiento permanente de municipios conflictivos, aspirantes amenazados, atentados, homicidios, detenciones y posibles antecedentes criminales, pero también vigilancia sobre financiamiento político y personas que aparezcan repentinamente impulsando candidaturas. La elección del próximo 6 de junio debe resolverse exclusivamente en las urnas. El verdadero desafío de 2027 no será solamente impedir que el crimen organizado intimide o asesine candidatos; será evitar que consiga algo todavía más peligroso: poner candidatos propios, financiarlos o someterlos y llegar al gobierno municipal sin necesidad de disparar una sola bala.
