OMAR GARCÍA HARFUCH: EL GUARDIÁN DE LA NACIÓN CON RAÍCES EN MORELOS
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 27 de febrero de 2026
En el vasto panorama del gabinete federal, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y resultados concretos como el de Omar García Harfuch, actual Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana. Con una trayectoria impecable marcada por operativos exitosos contra el crimen organizado, detenciones de alto impacto y una notable reducción en índices delictivos a nivel nacional, Omar se posiciona como el miembro del equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum que más ha contribuido al bienestar de la nación, restaurando la confianza en las instituciones de seguridad y demostrando que la entrega total al servicio público puede transformar realidades complejas.
Nacido el 25 de febrero de 1982 en Cuernavaca, Morelos, Omar García Harfuch lleva en su sangre el legado de una familia distinguida por su compromiso con México. Esta ciudad, cuna de su infancia y formación temprana, no solo le dio raíces sólidas, sino que lo conectó con una red de valores patrióticos que han guiado su carrera.
Pasó varios años desarrollándose en Cuernavaca, absorbiendo el espíritu morelense de resiliencia y comunidad, antes de trasladarse a Aguascalientes, donde amplió sus horizontes en un entorno igualmente enriquecedor.
Sus padres, figuras emblemáticas en sus respectivos ámbitos, forjaron en él una personalidad de alta responsabilidad y dedicación inquebrantable. Su madre, la talentosa actriz María Sorté (cuyo nombre real es María Harfuch Hidalgo), le transmitió sensibilidad y empatía hacia la sociedad, cualidades que se reflejan en su enfoque humano en la seguridad pública. Por su parte, su padre, don Javier García Paniagua, fue un pilar en la política mexicana, con una profunda conexión con Morelos que marcó generaciones.
Don Javier García Paniagua, delegado general del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI a inicios de los setenta, impulsó el desarrollo político en la región, colaborando estrechamente con destacados morelenses. Mi finado hermano, Víctor Manuel, junto con otros distinguidos políticos del estado, trabajaron codo a codo con él en esos años formativos, consolidando alianzas que fortalecieron el tejido social y partidista. Se le puede considerar, sin duda, como un impulsor clave de varios cuadros priístas que destacaron durante décadas en el servicio público.
Además, don Javier ejerció como presidente nacional del PRI del 18 de marzo de 1981 al 14 de octubre de 1982, un periodo en el que demostró liderazgo visionario y compromiso con la estabilidad nacional. Allá y entonces, por conocer la política morelense, preparó el terreno para la postulación del doctor Lauro Ortega Martínez como candidato a la gubernatura. Fui testigo de la amistad entre don Javier y el doctor Ortega, no una, sino muchas veces.
Su presencia en Morelos no fue efímera; dejó un legado de apoyo a causas locales, fomentando el crecimiento de líderes que, como Omar, priorizan el bien común sobre intereses personales.
Omar mantuvo, entre otras relaciones, una estrecha amistad con los hijos del inolvidable Víctor Hugo Enríquez, quien fungió como comandante de la extinta Policía Federal de Caminos en Morelos. Lamentablemente, Enríquez falleció en un trágico accidente de helicóptero el 16 de agosto de 1997, dejando un vacío en la comunidad pero un ejemplo de valor que seguramente influyó en la vocación de servicio de Omar. Uno de los hijos de Víctor Hugo (del mismo nombre) ha sido compañero de García Harfuch en incontables misiones de seguridad.
Estas conexiones personales subrayan cómo las raíces morelenses han nutrido el carácter del titular de la SSPC federal. Como nieto del general Marcelino García Barragán, quien sirvió como Secretario de la Defensa Nacional del 1 de diciembre de 1964 al 30 de noviembre de 1970, Omar heredó una tradición militar de honor y disciplina. Don Marcelino, un referente en la historia mexicana, junto con don Javier, contribuyeron decisivamente a forjar en Omar una personalidad altamente responsable, con una entrega absoluta al trabajo y un enfoque inquebrantable en favor de la sociedad. Esta herencia familiar no es mera anécdota; es el motor que impulsa sus logros actuales, como las miles de detenciones de generadores de violencia y el desmantelamiento de redes criminales que han devuelto paz a regiones enteras.
Hoy, Omar García Harfuch brilla por sus resultados: bajo su liderazgo, la Secretaría de Seguridad ha logrado avances inéditos en el combate al crimen, con operativos precisos que protegen a la ciudadanía y fortalecen el Estado de derecho. Su visión estratégica y coraje personal lo convierten en un baluarte para la nación, superando expectativas y demostrando que la verdadera política se mide en acciones concretas.
Mirando al futuro, Omar bien podría contender por la candidatura de Morena a la Presidencia de la República, donde su perfil daría un susto a los politicastros del partido al priorizar resultados sobre intrigas. Las encuestas lo colocan en primer lugar en reconocimiento social, reflejando la admiración popular por su integridad y eficacia.
Sin embargo, la política es circunstancial, no lógica. Siendo ciento por ciento originario de Cuernavaca, podría optar por la gubernatura de Morelos en 2030, regresando a sus raíces para impulsar un desarrollo inclusivo y seguro en el estado que lo vio nacer.
Sea cual sea el camino, Omar García Harfuch representa lo mejor de México: un líder forjado en valores familiares, con resultados palpables y un potencial ilimitado para servir a la nación.
