Estudiantes en resistencia de la UAEM aplazan el diálogo ofrecido por Rectoría para este martes; serán ellos quienes definan la nueva fecha y el lugar
La Resistencia Estudiantil de la UAEM decidió posponer nuevamente la mesa de diálogo programada con la rectoría para el 17 de marzo en el Polideportivo 1 del Campus Chamilpa, argumentando que aún no existen las condiciones mínimas de confianza, seguridad y libertad de participación.
Este aplazamiento surge en medio de un plantón que ya lleva más de 13 días en el principal campus de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (Cuernavaca), impulsado principalmente por demandas de mayor seguridad en los planteles universitarios, justicia por los casos de feminicidios y desapariciones de estudiantes (como los de Kimberly y Karol), y mejoras en la infraestructura y atención a la comunidad estudiantil.
Las protestas incluyeron tomas de instalaciones y marchas en la capital morelense, lo que generó llamados institucionales al diálogo, pero también tensiones por el temor a posibles represalias académicas o administrativas contra los participantes.
A través de un comunicado dirigido a la rectora Viridiana León, al director general de Educación Superior Alberto Gaitán y a la secretaria general María Delia Adame, los estudiantes exigen un posicionamiento público, expreso y por escrito —firmado autógrafamente— de la rectoría que incluya garantías claras e irrevocables:
Reconocimiento a la legitimidad de su derecho a organizarse, manifestarse y participar.
Compromiso institucional de que ningún miembro de la comunidad universitaria sufrirá sanciones, hostigamiento, represalias o perjuicios académicos, administrativos o laborales por su involucramiento en el movimiento, desde el inicio de las protestas (incluyendo tomas) hasta su conclusión y el cumplimiento de las demandas.
La rectoría tiene un plazo de cinco días hábiles para emitir este documento. Una vez recibido y verificado, los estudiantes anunciarán la nueva fecha, lugar y modalidades para instalar la mesa de diálogo, con el objetivo de que sea un espacio abierto, respetuoso y verdaderamente seguro para toda la comunidad universitaria.Este paso refleja la desconfianza acumulada en el proceso y la prioridad que los universitarios dan a blindar su participación antes de avanzar en negociaciones formales.
