UAEM SECUESTRADA: EL RETORNO FRUSTRADO DE UN LUNES QUE LA MINORÍA NO PERMITIÓ
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 13 de abril de 2026
Este lunes 13 de abril de 2026, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos amaneció con la promesa incumplida de un regreso a clases presencial. Miles de estudiantes que esperaban retomar las aulas tras el periodo vacacional se encontraron con una realidad distinta: las instalaciones de facultades clave siguen tomadas por el grupo autodenominado Resistencia Estudiantil, una minoría que, desde el 2 de marzo, mantiene en vilo a la institución entera.
Lo que comenzó como una legítima exigencia de seguridad tras los feminicidios de Kimberly Joselyn Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez se convirtió en un paro indefinido que impide el normal desarrollo académico de más de 40 mil universitarios. La rectora Viridiana Aydeé León Hernández había fijado y propuesto esta fecha como límite para salvar el semestre, pero la ocupación persiste y las clases presenciales son imposibles en las unidades afectadas.
Ante la imposibilidad de un retorno físico, la Rectoría optó por una solución pragmática: clases virtuales y opcionales en las facultades en conflicto, sin represalias ni afectación al calendario. La Procuraduría de Derechos Académicos emitió lineamientos para garantizar la continuidad educativa mientras se respetan las protestas. Sin embargo, esta medida —diseñada precisamente para no desvirtuar el movimiento— fue rechazada de inmediato por la Resistencia Estudiantil.
En un encuentro matutino con la rectora y la procuradora Aracely Álvarez Castro, los voceros del grupo argumentaron que las clases en línea “evaden la responsabilidad institucional” y que, sin condiciones mínimas de seguridad física (cámaras, luminarias, control de accesos y sanciones a directivos como la directora de Nutrición), no hay educación digna. “El derecho a la vida prima sobre el derecho a la educación”, sentenciaron.
La Resistencia Estudiantil, que se autoproclama voz de la comunidad, es en realidad un sector minoritario que mantiene secuestrada a la UAEM. Mientras algunos estudiantes de Enfermería intentaban concentrarse esta mañana en la unidad de Volcanes para exigir el fin del paro, los ocupantes bloquearon los accesos y reafirmaron su negativa a liberar las instalaciones. Paralelamente, surgió un nuevo frente: el Movimiento Estudiantes Libres que convocó a recuperar los planteles este mismo lunes, denunciando que la Resistencia no representa a la mayoría y que su radicalismo pone en riesgo el semestre completo. La Rectoría, con enorme prudencia y fuerte tolerancia, insiste en el diálogo abierto, investiga denuncias de hostigamiento y promete transformación institucional, pero la pelota sigue en la cancha de un grupo que endurece su postura cada vez que se acerca un acuerdo.
Hoy, más que nunca, la UAEM refleja el drama de una institución rehén de una minoría organizada. Los estudiantes de la gran mayoría —aquellos que solo quieren estudiar— ven cómo su futuro académico se diluye entre mesas de diálogo rotas, exigencias que se multiplican y un paro que ya dura más de un mes. La Rectoría ha demostrado voluntad de construir puentes; ahora corresponde a la comunidad universitaria, en su conjunto, decidir si permite que unos pocos sigan secuestrando el derecho de todos a una educación digna y oportuna.
Este lunes no fue el del regreso esperado, pero sí el del llamado urgente a la cordura: la UAEM no puede seguir paralizada por quienes, en nombre de la resistencia, terminan resistiendo hasta la propia educación.
