NUEVO COMANDANTE DE LA GN EN MORELOS: BENEFICIO DE LA DUDA A QUIEN LLEGA CON MUCHO POR DEMOSTRAR
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 5 de mayo de 2026
La Guardia Nacional fue creada en 2019 como la gran apuesta del gobierno federal para combatir la inseguridad en México. Se presentó como una corporación moderna, con perfil militar y civil, capaz de prevenir, investigar y combatir el delito de manera integral en todo el territorio nacional. No faltaron quienes, siendo adversarios de Andrés Manuel López Obrador, indicaron que, como buen tirano, se estaba creando un ejército personal.
En entidades como Morelos se anunció la llegada de la GN como la solución definitiva: una fuerza federal sólida que reduciría drásticamente los índices delictivos, coordinaría, de alguna u otra forma, a las policías locales y estatales, y devolvería la paz a una región golpeada por la violencia. Sin embargo, a casi siete años de su implementación, la realidad ha demostrado que ha quedado muy por debajo de aquellas promesas iniciales.
El nuevo coordinador estatal de la Guardia Nacional en Morelos es el General Brigadier de la Guardia Nacional, Estado Mayor, Eloy Cornelio Toledo. Tomó protesta este lunes 4 de mayo en las instalaciones de la Coordinación Morelos, en Cuernavaca, ante la gobernadora Margarita González Saravia y autoridades locales.
Con más de tres décadas de servicio —ingresó al Heroico Colegio Militar en 1988 y egresó como oficial en 1992—, dicho mando castrenses llega a un territorio que conoce bien el vaivén de la violencia y las promesas federales de pacificación. Su designación, por disposición de la Secretaría de la Defensa Nacional, busca reforzar operativos de vigilancia, combate al delito y proximidad social en los 36 municipios.
Sin embargo, la historia reciente de la corporación en la entidad invita a la cautela. La Guardia Nacional ha operado en Morelos, desde su creación, como tercer o hasta cuarto respondiente en los hechos de violencia. Los primeros en llegar siempre han sido los policías municipales; los segundos, sus homólogos estatales. Solo cuando la situación escala y se requiere contención federal, aparecen elementos de la GN y, en ocasiones, de la Defensa Nacional. Pero su presencia en la escena no suele ser protagónica en la prevención ni en el combate inmediato: más bien se limita a cuidar zonas acordonadas y vigilar el tránsito vehicular. Es el rol que les ha tocado en la práctica, no el que promete la ley.
Se supone que la Guardia Nacional cuenta con facultades de investigación, pero en los hechos esa labor siempre ha corrido a cargo de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General del Estado. En tiempos más recientes, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos también ha asumido parte de esa responsabilidad (de manera metalegal). Las corporaciones federales no han asumido el peso central de las indagatorias. Esa realidad desnuda una de las grandes limitaciones estructurales de la estrategia federal: la GN no ha sido la panacea que se vendió para resolver la grave problemática de inseguridad, causada por los vaivenes en la incidencia criminal.
A pesar de los operativos conjuntos y los anuncios de coordinación, los números y la percepción ciudadana siguen mostrando que la inseguridad persiste como un problema multifactorial que no se resuelve solo con más uniformes verdes olivo.
La GN ha dejado mucho a deber en nuestra entidad: no ha logrado reducir de manera sostenida los delitos de alto impacto ni ha sustituido la debilidad institucional de las policías locales y estatales. Bueno, ni siquiera ha contenido a los abusivos moteros en la autopista México-Cuernavaca.
Los cambios de mando se han sucedido —Hernández Almanza, Meneses Castrejón y ahora Toledo— sin que la dinámica de fondo se modifique sustancialmente. Empero, a quien está arribando a un territorio de suyo complicado y altamente conflictivo se le concede el beneficio de la duda.
El general Eloy Cornelio Toledo llega con experiencia operativa y, según las primeras declaraciones, con el compromiso de fortalecer la coordinación interinstitucional. Ojalá que su gestión marque una diferencia real y no solo otro relevo protocolario. Morelos necesita resultados, no más promesas. Le deseamos lo mejor al nuevo coordinador estatal, pero la Guardia Nacional, como institución, tiene aún mucho que demostrar en nuestra tierra.
