LA APUESTA DEBE SER POR LA VIODEOVIGILANCIA
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 5 de mayo de 2026
Este lunes, la gobernadora Margarita González Saravia encabezó la sesión presencial de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y la Seguridad en las instalaciones del Centro de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C-5) de Palo Escrito, en Temixco. Ahí, junto a autoridades de los tres órdenes de gobierno, se revisaron estrategias, se evaluaron avances y se reafirmó el compromiso interinstitucional para garantizar la paz y la tranquilidad de los morelenses. Posteriormente, la mandataria recorrió las instalaciones y constató los progresos en actualización y conectividad con los C-2 municipales, destacando que estas mejoras fortalecerán las acciones preventivas y de seguridad pública.
Sin embargo, más allá de los avances parciales que se presumen, la visita de la gobernadora evidencia una realidad que he señalado en múltiples columnas: la necesidad imperiosa de apostar de verdad por la videovigilancia. No basta con “constatar” mejoras; urge actualizar todos los equipos del C-5 de Palo Escrito. Hoy, más que nunca, las más altas autoridades estatales deben tomar esta decisión estratégica, porque la seguridad no espera y la tecnología ya no es un lujo, sino una herramienta indispensable.
Recordemos un episodio que ilustra perfectamente la brecha que aún arrastramos. Hace tiempo, el entonces alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, quiso presumir ante una delegación de empresarios chinos nuestro modestísimo C-4 capitalino. La intención era buena, pero la realidad resultó evidente: frente al sofisticado sistema de videovigilancia de provincias como Jiangsu —o de megalópolis como Pekín y Shanghái—, nuestro centro de control lucía francamente pobre. Aquella visita no impresionó; más bien subrayó lo mucho que nos falta por avanzar.
China cuenta hoy con la red de videovigilancia más grande y avanzada del planeta: cientos de millones de cámaras de alta resolución, inteligencia artificial, reconocimiento facial en tiempo real y sistemas predictivos como Skynet y City Brain. En ciudades chinas, las autoridades detectan y resuelven incidentes en minutos, anticipan patrones delictivos y mantienen un control preventivo que disuade el crimen antes de que ocurra. Mientras tanto, en Morelos seguimos batallando con infraestructura básica, equipos obsoletos y cobertura insuficiente.
El C-5 de Palo Escrito es el cerebro de la seguridad estatal. Conectarlo mejor con los C-2 municipales es un paso, pero no es suficiente. Se requieren cámaras de última generación, software de análisis inteligente, mantenimiento permanente, capacitación continua del personal y, sobre todo, una inversión decidida que permita actualizar todos los componentes del sistema. Sin esto, seguiremos reaccionando en lugar de prevenir, y los morelenses pagarán las consecuencias.
La gobernadora tiene en sus manos la oportunidad histórica de dar el salto cualitativo. La sesión de este lunes en el C-5 no debe quedar en un acto protocolario; debe convertirse en el punto de partida para un plan integral de modernización tecnológica. La videovigilancia no solo disuade: genera pruebas irrefutables, acelera la respuesta policial y fortalece la coordinación entre federación, estado y municipios.
En columnas anteriores he insistido una y otra vez: la seguridad pública del siglo XXI se construye con tecnología de vanguardia. Morelos no puede ni debe quedarse atrás. La visita de la gobernadora a Temixco es la señal perfecta. Ahora corresponde a las más altas autoridades del estado traducir esa presencia en hechos concretos: presupuesto, licitaciones transparentes y ejecución inmediata para que el C-5 de Palo Escrito deje de ser un centro de control modesto y se convierta en el eje de una verdadera red inteligente de videovigilancia. Obvio, el comunicado oficial de la presencia de la gobernadora en el C-5 no contiene ningún dato sobre el número de cámaras en funcionamiento, del gran total que, por cierto, lleva lustros sin actualizarse, ni mejorarse.
La paz que todos queremos no se logra solo con buenas intenciones. Se construye con decisión, recursos y visión de futuro. Morelos merece un C-5 a la altura del siglo XXI. La gobernadora González Saravia tiene la palabra y la oportunidad. El tiempo de actuar es ahora.
