LA GOBERNADORA MARINA DEL PILAR, COMO RUBÉN ROCHA MOYA, RECIBE LA PROTECCIÓN ABSOLUTA DEL ESTADO MEXICANO
LA CRÓNICA DE MORELOS
Martes 14 de julio de 2026
E D I T O R I A L
En México, como bien se sabe, “pasa todo y no pasa nada”. Este axioma nacional vuelve a confirmarse con la velocidad y contundencia con que el gobierno federal cerró filas en torno a Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Baja California. Los audios difundidos esta semana por el periodista Héctor de Mauleón en El Universal —en los que se escucha a la mandataria estatal conversando con interlocutores que se acreditan como vinculados a autoridades estadounidenses, ofreciendo cooperación e incluso información de las mesas de seguridad— han sido despachados con una celeridad digna de los mejores escudos institucionales.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, salieron esta mañana a la mañanera a minimizar el asunto. “No se sabe con quién está hablando”, sentenció la mandataria federal. Harfuch, por su parte, aseguró que nada en los audios permite inferir la entrega de información confidencial ni compromete la seguridad del Estado. Caso cerrado. No habrá investigación, no habrá consecuencias, no habrá siquiera un mínimo de escrutinio público que ponga en riesgo la estabilidad de una aliada clave de la 4T.
Contrastemos esto con el trato que recibe la oposición. A la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se le exige juicio político por “traición a la patria” ante cualquier señal de conflicto con el centro. Pero cuando se trata de Marina del Pilar Ávila Olmeda —primera mujer gobernadora de Baja California por Morena—, el Estado mexicano despliega su manto protector completo. No importa que los audios revelen gestiones para recuperar visa, posibles acercamientos con agencias extranjeras o disposición a “decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad”. En el universo de la 4T, eso no es traición; es “conversación privada” que no amerita mayor análisis.
La gobernadora puede dormir tranquila. Doña Marina del Pilar Ávila Olmeda cuenta con la bendición presidencial, el aval de Seguridad y la narrativa oficial que ya califica cualquier crítica como ataque político. Mientras tanto, los mismos que exigen cabezas de la oposición se muestran escrupulosamente selectivos a la hora de aplicar la ley. La protección es absoluta cuando se pertenece al equipo correcto.
Esto no es nuevo. Es el patrón de siempre: dos varas de medir, según el color de la camiseta. En México sigue vigente la máxima no escrita: para los nuestros, todo; para los otros, el peso completo de la justicia selectiva. La gobernadora Ávila Olmeda es solo el capítulo más reciente de esta larga historia. Fin del asunto, como diría el usuario. La 4T se cuida entre sí con esmero. El resto del país observa y anota.
