Barrancas de Morelos como cloacas: el riesgo silencioso detrás del brote de Cyclospora
Desde hace décadas, las barrancas de Cuernavaca y otras zonas de Morelos se convirtieron en verdaderos canales de aguas residuales. Miles de descargas diarias de aguas negras sin tratamiento adecuado fluyen por estos cauces, según reportes históricos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y estudios locales.
A pesar de la existencia de algunas plantas de tratamiento, muchas no operan correctamente o son insuficientes, lo que genera una contaminación persistente con bacterias fecales y patógenos en los afluentes que terminan irrigando cultivos.
Esta situación representa un riesgo grave para la agricultura de la entidad, que produce importantes volúmenes de vegetales de hoja verde, cilantro, lechugas y otros productos hortícolas destinados tanto al mercado nacional como a la exportación.
El agua contaminada con materia fecal puede transportar parásitos resistentes como Cyclospora cayetanensis, cuyos quistes sobreviven en el ambiente y se adhieren a las superficies de las plantas. Morelos, con su clima templado y suelos fértiles, es un proveedor relevante de estos alimentos frescos que llegan a cadenas de suministro en Estados Unidos y otras regiones.
El actual brote masivo de cyclosporiasis en EE.UU., con miles de casos confirmados desde mayo de 2026, ha puesto nuevamente el foco en productos hortícolas mexicanos. Aunque la investigación oficial aún no identifica un origen único, los antecedentes de brotes previos vinculados a cilantro y lechugas importados de México resaltan la vulnerabilidad.
La falta de tratamiento efectivo de aguas residuales en regiones productoras como Morelos podría facilitar la contaminación en campo, especialmente en temporadas de lluvias que arrastran más desechos hacia los sistemas de riego.
Urge una intervención decidida: modernizar y hacer funcionar las plantas de tratamiento, implementar sistemas de riego con agua tratada, y reforzar la vigilancia sanitaria en los cultivos.
Mientras no se resuelva la contaminación de las barrancas, el riesgo de brotes de Cyclospora y otros patógenos seguirá amenazando la salud pública, la reputación de las exportaciones mexicanas y la economía local de Morelos. La seguridad alimentaria exige acción inmediata y sostenida.
