Narcomenudeo prende focos rojos en Morelos: investigaciones crecieron 114% en un año
El crecimiento del narcomenudeo comienza a mostrar otra dimensión de la inseguridad en Morelos. Las carpetas de investigación por este delito pasaron de 493 durante 2024 a mil 58 en 2025, un incremento de aproximadamente 114.6 por ciento. Y la tendencia no parece haberse detenido: solamente durante los primeros cinco meses de 2026 fueron acumuladas otras 560 investigaciones, equivalentes a más de la mitad de todas las registradas el año anterior.
El aumento de expedientes tiene incluso consecuencias dentro de la propia Fiscalía General del Estado. El volumen de narcóticos asegurados y almacenados como evidencia llevó a la institución encabezada por Fernando Blumenkron Escobar a establecer un procedimiento específico para acelerar su destrucción una vez que las sustancias hayan dejado de ser necesarias como prueba dentro de las investigaciones. El Acuerdo 06/2026 establece controles para evitar que las bodegas continúen acumulando drogas decomisadas.
El nuevo mecanismo obliga a integrar un expediente administrativo para cada destrucción, con actas de puesta a disposición, dictámenes químicos, fotografías y la autorización ministerial correspondiente. Antes de eliminar las sustancias deberán realizarse nuevamente su conteo y pesaje; cualquier diferencia entre lo encontrado físicamente y lo asentado en los registros provocará la suspensión del procedimiento. También deberán ser notificadas las autoridades sanitarias para determinar si existe algún impedimento para destruir los narcóticos.
El dato relevante, sin embargo, está antes de las bodegas de la Fiscalía. Que las investigaciones hayan aumentado más del doble en sólo un año plantea preguntas sobre la expansión de los puntos de venta y distribución de drogas en territorio morelense, aunque el crecimiento de carpetas también puede estar relacionado con una mayor actividad policial y ministerial. Por sí sola, la estadística no permite establecer cuánto aumentó el consumo ni cuántos nuevos puntos de venta aparecieron, pero sí demuestra que el narcomenudeo tiene una presencia mucho mayor dentro de la carga de trabajo de las autoridades.
El fenómeno aparece además en numerosos operativos realizados en la entidad. Cateos relacionados originalmente con otros delitos han terminado con el aseguramiento de importantes cantidades de estupefacientes. En Jiutepec, por ejemplo, una investigación por desaparición permitió asegurar 2 mil 144 envoltorios con distintas sustancias, además de básculas, armas, teléfonos y otros objetos. Paralelamente, la Fiscalía General de la República incineró en marzo pasado más de 186 kilogramos de narcóticos asegurados en Morelos, entre ellos marihuana, cocaína, metanfetamina y heroína.
La destrucción periódica de drogas permitirá liberar espacios y mejorar el control de evidencias, pero el verdadero foco rojo está en las calles: Morelos pasó de menos de 500 investigaciones por narcomenudeo a superar las mil en apenas doce meses. Determinar si este crecimiento responde principalmente a una mayor persecución del delito o refleja una expansión efectiva del mercado local de drogas será fundamental para entender una parte de la violencia que enfrenta actualmente el estado.
