Directivos provisionales de la Normal de Amilcingo desconocen su conflictividad y están gestando una nueva crisis: trabajadores
La Normal Rural “General Emiliano Zapata” de Amilcingo vuelve a colocarse al borde de una crisis interna, ahora por el enfrentamiento entre trabajadores y la conducción provisional del plantel. Docentes y personal de apoyo mantienen desde el 17 de agosto una Asamblea General Permanente y exigen la salida de Cristina Quiroz Vergara, encargada del despacho de la Dirección, a quien responsabilizan de generar tensión, división y deterioro de las relaciones laborales. Cerca de 80 trabajadores respaldarían la petición de destitución.
Pero el problema parece ir más allá de un choque entre trabajadores y una funcionaria. La Normal de Amilcingo es una institución con una larga historia de movilización, organización estudiantil y conflictos internos, circunstancia que exige de sus autoridades capacidad de negociación y conocimiento profundo de la dinámica particular de las normales rurales. El secretario general de la Delegación D-II-17, Tonatiuh Tlapa Rangel, sostuvo que la actual responsable de la Dirección proviene de educación primaria y no del subsistema de normales, además de acusar que durante más de un año el plantel ha carecido de un proyecto académico institucional.
Los trabajadores aseguran que durante los aproximadamente 18 meses de gestión de Quiroz Vergara prácticamente no se han celebrado reuniones con la planta docente y denuncian presunto desconocimiento de la normatividad de educación normal, uso inadecuado de la autoridad y traslado de las diferencias administrativas hacia las estudiantes. Desde la representación sindical se ha pedido precisamente evitar que el conflicto termine enfrentando a alumnas, profesores y trabajadores, una posibilidad particularmente delicada por las características políticas y sociales de esta Normal Rural.
La confrontación, además, no surgió de manera repentina. Desde junio de 2025 existen diferencias relacionadas con denuncias estudiantiles por presuntos cobros excesivos de algunos docentes por asesorías de titulación. Las alumnas han expresado una versión distinta del conflicto: han defendido la actuación de Quiroz Vergara y señalado que parte de la inconformidad contra ella apareció después de que respaldó las denuncias estudiantiles. Durante los últimos meses también se han registrado movilizaciones por problemas administrativos y por la falta de nombramientos en áreas directivas del plantel.
Así, el Gobierno de Morelos y las autoridades educativas enfrentan un problema que difícilmente puede reducirse a decidir quién permanece o quién abandona la Dirección. Existen dos bloques claramente confrontados y versiones contrapuestas sobre el origen de las diferencias. Mantener una conducción provisional cuestionada por una parte importante de los trabajadores, sin una negociación capaz de reconstruir acuerdos internos, puede terminar convirtiendo un conflicto laboral y administrativo en una crisis mayor dentro de una de las instituciones educativas históricamente más combativas de Morelos. La advertencia ya está planteada: los inconformes han señalado incluso que el conflicto podría afectar el regreso normal a las actividades escolares.
