Matar antes de votar: la violencia política se adelanta a las elecciones de Morelos
El asesinato de Víctor Manuel Amado de León, excandidato a la presidencia municipal de Coatlán del Río, encendió una nueva señal de alarma rumbo al proceso electoral de 2027. La víctima mantenía actividad pública como dirigente municipal y coordinador distrital del partido PAZ, por lo que el crimen no puede reducirse estadísticamente a otro homicidio: ocurre cuando los partidos comienzan a reorganizarse, aparecen aspirantes y se disputa el control político de los municipios.
Su muerte se suma a los ataques registrados contra autoridades, excandidatos y personajes vinculados con gobiernos municipales de Morelos. Aunque corresponderá a la Fiscalía establecer el móvil y determinar si tuvo relación con su actividad partidista, la acumulación de hechos obliga a considerar la violencia política como un riesgo real. En algunos territorios, las balas parecen estar interviniendo antes de que los ciudadanos lleguen a las urnas.
El inicio de la planeación entre autoridades electorales y la Mesa de Seguridad confirma que la preocupación ya alcanzó el ámbito institucional. Sin embargo, no bastará con proteger casillas durante la jornada electoral: será necesario identificar municipios bajo amenaza, investigar agresiones contra actores políticos y evitar que candidaturas y ayuntamientos terminen sometidos a intereses criminales. De no hacerlo, Morelos podría llegar a 2027 con una elección condicionada desde mucho antes por el miedo y la violencia.
