MORELOS: MILES DE AUSENTES Y CIENTOS DE CUERPOS SIN NOMBRE
Morelos enfrenta una paradoja tan dolorosa como indignante: mientras miles de familias buscan a sus desaparecidos, cientos de cuerpos recuperados de fosas comunes permanecerían sin identificar bajo responsabilidad de las instituciones. Son dos extremos de una misma crisis forense, en la cual existen personas sin localizar y cadáveres que, pese a estar en poder de las autoridades, todavía no han recuperado su nombre ni han regresado con sus familias.
Con corte al 16 de mayo de 2026, la entidad acumulaba 2 mil 27 personas desaparecidas y no localizadas. Cuernavaca encabezaba la lista municipal con 439 casos, por encima de Cuautla, Temixco, Jiutepec y Yautepec. Detrás de cada registro existe una familia obligada a investigar, recorrer terrenos, revisar fotografías y presionar a fiscalías que con frecuencia avanzan con lentitud.
A esta emergencia se suma la denuncia reciente de colectivos de búsqueda, cuyos integrantes estiman que alrededor de 400 cuerpos exhumados de las fosas comunes de Tetelcingo y Jojutla continuarían pendientes de identificación. Las familias reclaman estudios genéticos, información transparente y el reconocimiento jurídico de cada cuerpo como una persona con derechos, no como un número de expediente almacenado indefinidamente.
La crisis plantea una pregunta que las autoridades no han contestado satisfactoriamente: ¿cuántas de las personas buscadas podrían encontrarse entre los cuerpos que el propio Estado no ha logrado identificar? Morelos necesita confrontar bases de datos, reforzar laboratorios forenses y acelerar la restitución digna. Buscar a los ausentes mientras se conservan cientos de cuerpos sin nombre no es solamente una falla burocrática: es prolongar deliberadamente la incertidumbre y el dolor de sus familias.
