MORELOS: LOS MUERTOS QUE TAMPOCO PUEDEN IRSE

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 4 de septiembre de 2026
El Inegi nos ha dado una noticia que, administrada con suficiente cinismo, hasta podría presentarse como alentadora: durante 2025 disminuyó 2.1 por ciento el número de cadáveres recibidos por los servicios médicos forenses del país. Fueron únicamente 97 mil 920 cuerpos, casi 268 diarios. ¡Qué alivio! México puede respirar tranquilo porque sus anfiteatros recibieron 2 mil 100 cadáveres menos que en 2024. Cuando la tragedia se convierte en estadística, cualquier reducción permite fabricar un optimismo verdaderamente macabro.
Morelos aportó 2 mil 234 cadáveres y apareció en el lugar 15 nacional, aunque se encuentra entre las entidades más pequeñas del territorio mexicano. Fueron más de seis cuerpos ingresados diariamente: 310 de mujeres, mil 885 de hombres y 39 cuyo sexo no pudo determinarse. Desde luego, estas cifras no corresponden exclusivamente a homicidios; incluyen todos los cuerpos recibidos para establecer identidad, causa de muerte o indicios relacionados con algún delito. Pero aun con esa precisión indispensable, el volumen resulta estremecedor.
Lo verdaderamente grave aparece al revisar cuántos cuerpos permanecían almacenados al finalizar el año. En los anfiteatros de Morelos había 731 cadáveres, además de 18 segmentos humanos y 27 restos no identificados. Con semejante acumulación, nuestro estado brincó del lugar 15 por cuerpos recibidos al quinto sitio nacional por cadáveres almacenados, solamente detrás de Veracruz, Jalisco, Quintana Roo y Guerrero. Morelos incluso superó a la Ciudad de México, que reportó 722 cuerpos bajo resguardo.
Ese salto de quince a cinco desnuda un problema que rebasa la violencia cotidiana. Habla también de cuerpos sin reclamar, dificultades para identificarlos, investigaciones que no avanzan, familias que siguen buscando a sus desaparecidos y una estructura forense incapaz de procesar con rapidez la dimensión de la tragedia. Cada cadáver almacenado tiene un nombre, una historia y probablemente una familia que merece saber dónde está. No son objetos colocados en una cámara frigorífica ni simples renglones dentro de un informe burocrático.
Así que sí: en México ingresaron menos cadáveres a los servicios forenses durante 2025. Podemos celebrar esa disminución de 2.1 por ciento, cerrar el informe y dormir satisfechos. El problema es que, al abrir nuevamente los ojos, encontraremos a Morelos entre los cinco estados con más cuerpos acumulados en sus anfiteatros. Aquí la muerte no solamente llega todos los días: también se queda esperando a que las instituciones hagan su trabajo.
