No son iguales, son peores que los priistas: sobrinos de AMLO se despachan con la cuchara grande en Veracruz
La llamada austeridad republicana terminó convertida en un asunto de familia en Veracruz. Tres hijos de Arturo López Obrador, hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ocupan cargos dentro del gobierno encabezado por Rocío Nahle, mientras una de ellos llegó a percibir más que la propia gobernadora. El episodio recuerda las peores prácticas del viejo PRI, con una diferencia incómoda para Morena: quienes prometieron erradicarlas terminaron reproduciéndolas con mayor desparpajo.
El caso más escandaloso es el de Erandi Isabel López Herrería, rectora de El Colegio de Veracruz (Colver). De acuerdo con registros de la Plataforma Nacional de Transparencia, su remuneración pasó entre el primero y el segundo trimestre de 2026 de 65 mil 511 pesos brutos —51 mil 353 netos— a 145 mil 322 pesos brutos y 106 mil 433 netos mensuales. El incremento neto fue de aproximadamente 107 por ciento y colocó a la sobrina del exmandatario por encima de Rocío Nahle, cuya percepción mensual neta fue fijada en 84 mil 750 pesos.
Este jueves, López Herrería rechazó que ella se hubiera aumentado el salario y sostuvo que las percepciones del personal no son determinadas unilateralmente por la Rectoría, sino mediante los procedimientos presupuestales y administrativos de la institución. La “aclaración”, sin embargo, deja intacto el punto central: los montos aparecieron en registros oficiales de transparencia y la propia gobernadora consideró que eran improcedentes, al grado de ordenar su revisión y ajuste. Si fue un error, corresponde explicar quién lo cometió; si fue una modificación autorizada, quién la aprobó; y si el dinero se pagó, cuánto deberá reintegrarse.
La generosidad gubernamental alcanzó también a Tarheni Andrea López Herrería, subdirectora de Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública en los Servicios de Salud de Veracruz, con una percepción reportada de 42 mil 76 pesos brutos y 33 mil 750 netos mensuales. Su hermano, Pedro Arturo López Herrería, fue incorporado como asesor del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, con un ingreso neto difundido de alrededor de 6 mil 509 pesos mensuales. A la nómina familiar se suma Leonel Efrén Rivera Pinete, esposo de Erandi y, por tanto, sobrino político de López Obrador, quien ocupa la Dirección de Salud Pública estatal y percibe alrededor de 42 mil pesos mensuales.
Nahle confirmó la presencia de los tres hermanos y salió en su defensa: aseguró que viven desde hace años en Xalapa, estudiaron en la Universidad Veracruzana, son personas preparadas, eficientes y “tienen derecho, como cualquiera”, a trabajar en el gobierno. También negó que exista nepotismo porque no son familiares de ella. El argumento resulta jurídicamente cómodo, pero políticamente tramposo: el cuestionamiento no consiste solamente en determinar si la gobernadora contrató a sus propios parientes, sino en explicar cómo tres integrantes de la familia del fundador de Morena —más un esposo— encontraron acomodo simultáneo en una misma administración morenista.
La gobernadora admitió que el salario atribuido a la rectora era excesivo y ordenó a la secretaria de Educación, Raquel Bonilla Herrera, revisar el tabulador del Colver y ajustarlo. “Ni ella ni nadie puede tener ese salario”, reconoció. Nahle también dijo desconocer que Rivera Pinete estuviera casado con Erandi López Herrería y justificó su llegada a Salud porque conocía a su madre, la exdiputada María del Carmen Pinete Vargas. Es decir, intentó apagar el incendio, pero terminó confirmando que en las contrataciones pesaron relaciones políticas y personales.
La defensa oficial se completó con el recurso predilecto de la Cuarta Transformación: culpar al pasado. Nahle preguntó por qué no se produjo el mismo escándalo cuando varios integrantes de la familia Yunes ocuparon diputaciones, alcaldías y otros cargos. Pero señalar los abusos de los Yunes no borra los privilegios de los López Herrería. Al contrario: si Morena terminó haciendo exactamente aquello que condenaba, entonces la transformación se redujo a cambiar los apellidos beneficiados por el poder.
Aquí no basta con rebajar discretamente un sueldo después de que el caso salió a la luz. El gobierno de Veracruz debe publicar los nombramientos, perfiles profesionales, procedimientos de selección, tabuladores y pagos efectivamente realizados. También tendría que aclarar si Erandi López Herrería cumple el requisito legal de contar con estudios de posgrado con la antigüedad exigida para ocupar la Rectoría, pues su ficha institucional señala una maestría terminada, pero con el título todavía en trámite.
Durante décadas se criticó al PRI por convertir los gobiernos en agencias de colocación para familiares, compadres y recomendados. Morena prometió acabar con esa cultura, pero en Veracruz el árbol genealógico de los López Obrador ya echó raíces en la nómina pública. No son iguales: cuando menos en cinismo, parecen dispuestos a demostrar que pueden ser peores.
