Cuernavaca 2027: la fragmentación del voto podría cambiarlo todo
La decisión del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT) de prepararse para competir con candidatos propios en las elecciones locales de 2027 abre un escenario que podría modificar sustancialmente la disputa por los principales ayuntamientos de Morelos, particularmente Cuernavaca: la fragmentación del voto. Si Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Verde, PT y otras fuerzas llegan con opciones distintas a las urnas, la presidencia municipal podría definirse con una proporción de sufragios considerablemente menor a la mitad de los votos emitidos.
La fragmentación ocurre cuando el electorado se distribuye entre numerosos candidatos competitivos y ninguno concentra una mayoría amplia. En términos sencillos: si cuatro fuerzas importantes obtuvieran, por ejemplo, 30, 26, 22 y 15 por ciento de los votos, ganaría la primera aunque siete de cada diez electores hubieran votado por alguien distinto. En México no existe una segunda vuelta para las presidencias municipales: gana quien obtiene más votos, aunque esté lejos del 50 por ciento.
El fenómeno adquiere especial relevancia porque las alianzas que funcionaron en elecciones anteriores podrían no repetirse de la misma manera. Si PT y Verde presentan candidatos propios, Morena perdería la posibilidad de sumar automáticamente los sufragios de sus antiguos aliados. Pero la fragmentación tampoco necesariamente perjudicaría sólo al partido guinda: una dispersión semejante entre PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas también podría dividir el voto opositor.
Cuernavaca sería uno de los mejores laboratorios de este nuevo escenario. Morena tiene una extensa lista de aspirantes; el PAN buscará conservar el gobierno municipal; Movimiento Ciudadano cuenta con perfiles propios; PRI, Verde y PT pueden intentar construir sus respectivas candidaturas. Si todos llegan separados a la elección constitucional, la contienda podría dejar de ser una batalla entre dos grandes bloques y convertirse en una elección de tercios, cuartos o incluso más segmentos del electorado.
Eso cambia completamente las estrategias. En una elección altamente fragmentada, ya no necesariamente gana quien convence a la mayoría, sino quien consigue conservar el núcleo de votantes más grande y movilizarlo el día de la elección. Una estructura territorial sólida, candidatos conocidos y la capacidad de llevar simpatizantes a las urnas adquieren todavía mayor importancia.
También aparece otro factor: el llamado voto útil. Conforme avance la campaña, algunos electores podrían abandonar a su candidato preferido si consideran que carece de posibilidades y trasladar su sufragio hacia quien perciban capaz de derrotar al adversario que rechazan. Las encuestas, por tanto, tendrán enorme influencia durante las últimas semanas de campaña.
Todavía falta conocer cómo terminarán configurándose las alianzas y candidaturas, pero la advertencia está sobre la mesa. Mientras más partidos lleguen solos a junio de 2027, mayor será la fragmentación y menor podría ser el porcentaje necesario para conquistar la joya de la corona. En Cuernavaca, una diferencia aparentemente pequeña podría terminar entregando el Ayuntamiento por los próximos tres años.
