CATEM MORELOS: DEL SINDICATO A LA REPARTICIÓN DEL HUESO EN 2027
Durante décadas, la CTM fue mucho más que una central obrera: constituyó uno de los grandes brazos políticos del PRI y una formidable fábrica de diputados, senadores, alcaldes, regidores y funcionarios. Los dirigentes sindicales aportaban estructura, movilización y votos; el partido correspondía con candidaturas y posiciones. Aquellos fueron los años del corporativismo mexicano en su máxima expresión. Los tiempos cambiaron, el PRI perdió la hegemonía y la CTM buena parte de su poder. Lo curioso es que, bajo otros colores y otras siglas, algunas prácticas parecen empeñadas en sobrevivir.
Ahora aparece la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), encabezada nacionalmente por Pedro Haces Barba, poderoso dirigente sindical y, al mismo tiempo, diputado federal de Morena. Haces ya dejó perfectamente claro que su organización no piensa contemplar desde la barrera las elecciones de 2027. La CATEM impulsará a sus cuadros para conquistar espacios de representación popular en las 17 entidades donde habrá elección de gobernador, pero también buscará diputaciones federales, congresos locales y ayuntamientos. No ha dicho cuántas candidaturas pretende. Quizá porque en política resulta más conveniente negociar primero y contar después.
Y Morelos difícilmente será la excepción.
Aquí la CATEM tiene estructura, dirigentes, relaciones políticas y presencia en diferentes sectores. Al frente aparece Ricardo Morales Wright, secretario general de la organización en el estado, quien mantiene interlocución institucional con el gobierno morelense y ha acompañado el crecimiento de la central. Pero alrededor suyo existen otros personajes que, después del anuncio de Pedro Haces, adquieren inevitable interés electoral: Daniel Miranda, secretario de Acción Política; Valentín Chávez, secretario de Comercio, y Roberto Castrejón, secretario de Obras. Desde ahora habrá que seguirles cuidadosamente los pasos.
No significa que mañana aparecerán sus nombres impresos en una boleta electoral. Tampoco existe, hasta ahora, evidencia pública de que Morena haya entregado determinada cantidad de candidaturas a Pedro Haces. Afirmarlo sería adelantarse. Pero tampoco pequemos de ingenuos: cuando el máximo dirigente de una organización nacional anuncia que impulsará candidatos en las elecciones intermedias, sus dirigentes estatales dejan automáticamente de ser solamente dirigentes sindicales y se convierten en personajes políticamente observables.
Sobre todo Ricardo Morales Wright y Daniel Miranda. El primero porque controla políticamente la estructura estatal; el segundo porque ocupa nada menos que la Secretaría de Acción Política de CATEM Morelos. Si la orden nacional consiste en impulsar cuadros hacia los cargos públicos, resultaría extraño que quienes conducen políticamente la organización estatal permanecieran absolutamente ajenos a la operación electoral.
La pregunta, entonces, no consiste únicamente en saber quiénes serán los candidatos de CATEM en Morelos, sino cuántos lugares pretenderá obtener Pedro Haces. Porque en 2027 habrá una gigantesca bolsa de posiciones en disputa: diputaciones federales, diputaciones locales, presidencias municipales, sindicaturas y regidurías. Y entre todas ellas existen unas especialmente apetecibles: las plurinominales. Esas maravillosas posiciones de la política mexicana donde, colocado correctamente en una lista, el beneficiario puede llegar al Congreso sin necesidad de ganar un solo distrito.
La semejanza con el viejo régimen priista comienza justamente ahí. La CTM entregaba músculo corporativo y recibía espacios políticos. CATEM sostiene —y jurídicamente tiene razón— que es una organización autónoma y que sus integrantes pueden militar o participar con diferentes partidos. Pero Pedro Haces no es precisamente un espectador apartidista: ocupa una curul federal por Morena y se ha convertido en uno de los personajes con mayor capacidad de interlocución política dentro del movimiento gobernante.
Por eso la pregunta incómoda deberá plantearse desde ahora: ¿cuánto le costarán a Morena las estructuras de CATEM rumbo a 2027?
Porque Morena ya tiene demasiados aspirantes y demasiado pocas candidaturas para repartir. En Morelos basta mirar Cuernavaca, Cuautla, Jiutepec, Temixco, Jojutla o cualquier municipio importante para encontrar largas filas de suspirantes que llevan meses —algunos años— construyendo proyectos, organizando reuniones, recorriendo colonias, tomándose fotografías y jurando que solamente los mueve el profundo deseo de servir al pueblo.
Ahora deberán hacer espacio.
A la fila pueden incorporarse los catemistas.
Y entonces comenzará lo verdaderamente divertido: las encuestas, los acuerdos políticos, las cuotas de género, los compromisos con grupos internos, los aliados electorales y, además, las posiciones reclamadas por organizaciones que pueden presumir estructura y capacidad de movilización. Cuando existen cien aspirantes para diez lugares, aquello deja de parecer proceso democrático y comienza a adquirir características de rebatinga por el hueso.
Pedro Haces es demasiado experimentado para desconocerlo. Su anuncio no fue una ocurrencia. Cuando el dirigente de una central nacional anticipa públicamente que impulsará candidatos, está enviando simultáneamente dos mensajes: hacia afuera, diciendo a sus trabajadores que también pueden participar políticamente; y hacia adentro del sistema, recordando a quienes repartirán candidaturas que CATEM existe, tiene estructura y quiere su parte.
El antecedente morelense tampoco puede ignorarse. CATEM mantuvo acercamientos políticos con Margarita González Saravia desde el proceso electoral de 2024. No existe nada irregular en ello: organizaciones sindicales, empresariales, campesinas y profesionales dialogan permanentemente con candidatos y gobiernos. El asunto adquiere otra dimensión cuando, dos años después, el dirigente nacional anuncia que llegó la hora de convertir parte de esa presencia social en representación electoral.
Por eso convendría desempolvar algunas páginas de nuestra historia política.
Durante los mejores años del PRI, los sectores obrero, campesino y popular tenían lugares prácticamente incorporados al inventario del poder. La CTM sabía cuántas posiciones podía reclamar y el partido sabía cuánto necesitaba de su estructura. Después vinieron la competencia electoral, la alternancia y la promesa de desterrar el corporativismo.
Décadas después, quizá solamente cambiaron las siglas.
La CTM era inseparable del PRI. CATEM insiste en que no pertenece a Morena. La diferencia formal es importante y debe reconocerse. Pero políticamente habrá que observar qué ocurre cuando comiencen a integrarse las listas de candidatos de 2027. Entonces podremos medir la verdadera distancia entre aquella vieja fotografía en blanco y negro del sindicalismo priista y esta flamante versión de la llamada Cuarta Transformación.


Por ahora, en Morelos conviene anotar cuatro nombres en la libreta: Ricardo Morales Wright, Daniel Miranda, Roberto Castrejón y Valentín Chávez. No para declararlos candidatos anticipadamente, sino para observar si alguno empieza repentinamente a recorrer municipios, multiplicar reuniones, aparecer en eventos políticos, promocionarse en redes sociales o descubrir una inesperada vocación por representar al pueblo.
Porque en política mexicana las candidaturas rara vez nacen espontáneamente.
Primero vienen los mensajes.
Después los acuerdos.
Luego las listas.
Y finalmente aparecen los agraciados.
La gran pregunta rumbo a 2027 será cuántos de ellos llevarán discretamente, debajo de la camiseta de Morena o de cualquier otro partido, el chaleco de la CATEM.
La fotografía de dirigentes ha cambiado con los años. En 2024 aparecían además Mayela Gómez, secretaria de la Mujer; Eduardo Becerra, de Organización; Carina López, Finanzas; Aarón Villanueva, Actas y Acuerdos; Frankie Mondragón, secretario operativo, y Alan España, Jóvenes. Sin embargo, esos cargos corresponden a una integración reportada entonces y no todos aparecen en el directorio actual, por lo que no los daría todavía como miembros vigentes de la primera línea para 2027 sin verificar individualmente su situación.

