Violencia ahuyenta grandes inversiones en Morelos; empresarios exigen viraje en seguridad
La ausencia de inversiones de gran calado en Morelos no puede explicarse únicamente por factores económicos o burocráticos: el clima de violencia e inseguridad acumulado durante los últimos dos sexenios se convirtió en un freno para la llegada de capitales, advirtió Humberto Bahena Rodríguez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), quien demandó modificar con urgencia la estrategia de seguridad. El dirigente empresarial ha señalado que las inversiones fuertes provenientes de otras entidades o del extranjero prácticamente no aterrizan en Morelos y que buena parte de la actividad económica ha terminado sostenida por empresarios locales.
La advertencia adquiere mayor peso frente a los indicadores recientes. Aunque el gobierno federal reportó que el promedio diario de homicidios dolosos en Morelos disminuyó 54 por ciento entre septiembre de 2024 y junio de 2026, la propia Federación reconoció que la extorsión continúa entre los delitos que requieren atención especial. Además, durante el primer semestre de este año la entidad registró 388 víctimas de extorsión y una tasa de 18.77 casos por cada 100 mil habitantes, la más alta del país en ese periodo. La preocupación empresarial tampoco es exclusivamente local: Data Coparmex 2026 reveló que la inseguridad constituye uno de los principales obstáculos para el crecimiento de las empresas y que casi la mitad de sus socios a nivel nacional sufrió algún delito.
Bahena Rodríguez planteó así una paradoja para Morelos: su ubicación estratégica en el centro del país y la simplificación de trámites pueden representar ventajas para atraer capital, pero difícilmente serán suficientes mientras inversionistas y comerciantes perciban riesgos para su patrimonio y personal. El dirigente de Canacope sostuvo que se requiere un cambio efectivo en materia de seguridad para generar confianza y convertir a Morelos en un destino competitivo para nuevas empresas; de lo contrario, la entidad corre el riesgo de continuar dependiendo fundamentalmente del esfuerzo de sus propios empresarios mientras las grandes inversiones buscan condiciones más seguras en otras regiones.
