IEBEM: CARLOS FRANCO RUIZ LLEGÓ Y LE ESTALLÓ LA CRISIS EN LAS MANOS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 8 de octubre de 2026
Vaya manera de estrenarse en la dirección general del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM). Carlos Franco Ruiz apenas había tomado posesión cuando se encontró con un organismo convertido en escenario de protestas, exigencias de destitución, sospechas de irregularidades administrativas y hasta amenazas de paralización laboral. Ni siquiera tuvo tiempo de acomodarse en el escritorio. Dos grupos de maestros, con demandas diferentes, coincidieron en las instalaciones de la dependencia: unos rechazando su nombramiento y otros reclamando anomalías en el proceso de Promoción Horizontal 2026. Por si faltara algo, Irving Pineda, dirigente de los trabajadores administrativos, anunció un movimiento de “brazos caídos”. Un recibimiento que difícilmente podría calificarse de cordial.
Pero conviene separar las cosas. Una cosa es el rechazo a la designación de Franco Ruiz, sobre la cual el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado Ceballos, ya cerró cualquier posibilidad de marcha atrás al declarar categóricamente que no será removido, y otra muy distinta es el conflicto relacionado con la Promoción Horizontal. Este mecanismo permite a los docentes mejorar sus ingresos mediante incentivos salariales sin abandonar sus funciones frente a grupo. El problema es que la autoridad federal encargada de regular el procedimiento, USICAMM, detectó posibles irregularidades documentales. Y aquí aparece un asunto bastante más delicado que una simple protesta: ¿qué ocurrió con las constancias de cursos y diplomados presentadas por los maestros? ¿Fueron expedidas correctamente? ¿Quién las revisó y validó? ¿Estamos ante errores administrativos o ante posibles maniobras indebidas que ameritan una investigación de mayor profundidad?
No sería prudente señalar culpables sin pruebas, pero tampoco resultaría aceptable que el asunto terminara sepultado bajo toneladas de oficios y explicaciones burocráticas. Si efectivamente existen documentos cuestionados por la instancia federal, alguien tendrá que explicar cómo llegaron a los expedientes y por qué algunos pudieron haber sido aceptados anteriormente. Habrá que distinguir entre maestros que actuaron de buena fe y eventuales responsables de prácticas irregulares. Mientras tanto, Franco Ruiz ofreció revisar individualmente los casos y gestionar ante USICAMM la reconsideración de los puntajes. Es un primer paso, desde luego, aunque todavía está muy lejos de constituir una solución definitiva. Y queda pendiente otra exigencia de los inconformes: la salida de Olivia Corrales Arriaga, funcionaria vinculada con la operación estatal de estos procedimientos.
El nuevo director debe comprender, además, que el IEBEM no es precisamente una dependencia sencilla de administrar. Desde su creación, en 1993, durante el gobierno de Antonio Riva Palacio López, como consecuencia de la descentralización educativa impulsada por el presidente Carlos Salinas de Gortari, el organismo ha vivido una historia recurrente de conflictos laborales, presiones sindicales, cambios de directores y disputas administrativas. Por sus oficinas han pasado numerosos titulares, algunos con permanencias verdaderamente fugaces. La relación con la Sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, actualmente encabezada por Joel Sánchez Vélez, constituye otro factor que cualquier director debe atender con especial cuidado. Quien llega al IEBEM no solamente administra escuelas, plazas y recursos: entra en una compleja estructura de intereses, derechos laborales, compromisos institucionales y responsabilidades frente a miles de trabajadores.
Carlos Franco Ruiz cuenta, por ahora, con el respaldo explícito del Gobierno estatal, pero ese respaldo no sustituye la capacidad de conducción que deberá demostrar todos los días. Su primera prueba consistirá en distinguir las demandas legítimas de las presiones políticas, transparentar lo ocurrido con la Promoción Horizontal y evitar que las inconformidades terminen afectando el funcionamiento del sistema educativo. Tampoco debe perderse de vista que varios de estos problemas se originaron antes de su llegada y que sería injusto atribuirle responsabilidades que todavía no están esclarecidas. Sin embargo, desde el momento en que aceptó el nombramiento, también asumió la obligación de encontrar soluciones. Porque una cosa es llegar al IEBEM con el respaldo de la gobernadora y otra, bastante más complicada, es conseguir que el organismo funcione. Y esa segunda tarea apenas comienza.
