Cuauhtémoc Cárdenas: el hombre que desbordaba las calles de Morelos con ríos de gente
En 1986, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros destacados políticos, impulsó la Corriente Democrática, movimiento que planteó la necesidad de democratizar al partido gobernante y modificar las políticas económicas que habían deteriorado las condiciones de vida de millones de mexicanos.
La ruptura definitiva llegó en 1987, cuando Cárdenas emprendió una candidatura presidencial de oposición que terminaría aglutinando a diferentes organizaciones y partidos en el Frente Democrático Nacional. Aquella campaña se convirtió en un fenómeno social sin precedentes recientes, capaz de llenar plazas públicas y disputar al régimen priista el respaldo de amplios sectores populares.
El 6 de julio de 1988 ocurrió uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral mexicana. Durante los comicios presidenciales se produjo la célebre «caída del sistema» de cómputo, en medio de una elección marcada por graves denuncias de irregularidades. El resultado oficial otorgó el triunfo a Carlos Salinas de Gortari, pero Cárdenas y sus seguidores denunciaron un fraude electoral que quedó profundamente arraigado en la memoria política nacional.
A pesar de la indignación que provocaron aquellos acontecimientos, el ingeniero optó por continuar la lucha mediante mecanismos pacíficos e institucionales. En 1989 participó en la fundación del PRD, organización que durante años concentró a buena parte de las fuerzas de izquierda y de oposición al régimen.
Morelos fue uno de los escenarios de aquella efervescencia democrática. Las visitas del dirigente michoacano generaban una movilización ciudadana extraordinaria, cuando todavía no existían las redes sociales ni los instrumentos digitales de convocatoria actuales. Su presencia bastaba para despertar una enorme expectación. Las concentraciones, las caravanas y las calles llenas de simpatizantes reflejaban la fuerza de un movimiento que trascendía las estructuras partidistas.
Cárdenas volvió a competir por la Presidencia de México en 1994, cuando resultó vencedor Ernesto Zedillo, y nuevamente en 2000, año en que Vicente Fox consiguió la histórica derrota presidencial del PRI. Entre ambas elecciones, en 1997, el ingeniero alcanzó uno de sus triunfos políticos más significativos al convertirse en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido directamente por la ciudadanía.
Su trayectoria también estuvo marcada por la defensa de la soberanía nacional, particularmente de la industria petrolera, en consonancia con el legado de su padre, responsable de la expropiación petrolera de 1938. Cárdenas mantuvo posiciones críticas frente a las reformas energéticas que consideraba contrarias al interés nacional.
Aunque con el paso de los años surgieron diferencias entre las distintas corrientes de la izquierda mexicana, su contribución a la apertura democrática fue reconocida incluso por antiguos adversarios. En 2014 abandonó el PRD, partido que había contribuido a fundar, al considerar que se había alejado de sus principios originales.
En enero de 2026, el Instituto Politécnico Nacional le otorgó el Doctorado Honoris Causa como reconocimiento a sus aportaciones a la democracia y a la sociedad mexicana. Meses después, Petróleos Mexicanos anunció su participación al frente de una comisión consultiva, reflejo de la autoridad pública que conservaba después de décadas de actividad política.
La desaparición física de Cuauhtémoc Cárdenas cierra un capítulo fundamental de la transición democrática mexicana. Su figura quedó asociada a la lucha contra el autoritarismo, a la defensa del voto y a la construcción de espacios de participación política que durante décadas parecieron inaccesibles para la oposición.
En Morelos permanecerá, además, el recuerdo de aquellos años en que el ingeniero llegaba a una ciudad o a un municipio y verdaderos ríos de gente salían a recibirlo. Eran tiempos en los que la democracia constituía una aspiración por conquistar y en los que miles de ciudadanos encontraron en Cuauhtémoc Cárdenas un símbolo de esperanza, resistencia y cambio político. Una época que forma parte de la memoria histórica de Morelos y de México.
