Las calles no tienen dueño: el abuso de quienes se apropian del espacio público
La prohibición es expresa.
El artículo 57 del Reglamento de Tránsito y Vialidad de Cuernavaca, en su texto publicado en 2024, establece que no se pueden apartar lugares de estacionamiento ni colocar objetos que los obstaculicen, y ordena a los agentes de tránsito retirarlos. El marco jurídico municipal registra una reforma posterior, de marzo de 2026. Pese a ello, el problema no es nuevo: desde 2023 se documentaron quejas y operativos en calles como Guerrero, Clavijero y bulevar Juárez. En Jojutla, incluso, se plantearon en 2025 modificaciones reglamentarias para sancionar estas conductas.
El asunto de fondo es la tolerancia institucional. Ningún comerciante adquiere derechos sobre la calle por tener un establecimiento enfrente, ningún vecino puede convertir el arroyo vehicular en una extensión de su propiedad y ningún viene viene está facultado para cobrar por el uso de un espacio público sin autorización legal. Los ayuntamientos deben actuar con operativos permanentes, retirar obstáculos y sancionar las infracciones correspondientes. Porque cuando una cubeta, una piedra o una llanta adquieren más autoridad que un reglamento municipal, el problema ya no es solamente de tránsito: es de gobierno, legalidad y respeto al derecho de todos a utilizar la ciudad.
🔴 #Reporte100 | ARMA DE FUEGO POR ESPACIO PÚBLICO | Un incidente, donde hubo un hombre armado involucrado, se observa por la disputa de un estacionamiento público, en la calle Cajolá, zona 1 de #Quetzaltenango.#Reporte100 pic.twitter.com/CU5Lf8k4o9
— Stereo100Noticias (@stereo100xela) November 2, 2026
