La construcción se retrae en Morelos y enciende las alarmas sobre empleo e inversión
La industria de la construcción en Morelos atraviesa un periodo de retroceso que comienza a encender señales de alerta sobre el comportamiento de la economía estatal. Durante el segundo trimestre de 2026, esta actividad registró una caída anual de 10.5 por ciento, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El descenso adquiere especial relevancia porque la construcción no solamente genera empleos directos, sino que moviliza una extensa cadena de proveedores, transportistas, comerciantes y prestadores de servicios.
El dato resulta todavía más preocupante cuando se examina el comportamiento general de la economía morelense. Durante el mismo periodo, las actividades secundarias retrocedieron 19.8 por ciento, mientras que las manufacturas registraron una contracción de 24.9 por ciento. Estas cifras muestran que el problema no se limita a las edificaciones, sino que forma parte de un debilitamiento más amplio de la actividad industrial. En ese escenario, resulta indispensable determinar qué proporción de la caída de la construcción corresponde a proyectos públicos y cuál a inversiones privadas que se hayan reducido, aplazado o cancelado.
La situación plantea preguntas que las autoridades económicas y los representantes del sector constructor deberían responder con información verificable. ¿Cuántos empleos se han perdido? ¿Cuál es el avance real de la obra pública presupuestada para 2026? ¿Existen proyectos detenidos por problemas financieros, administrativos o de seguridad?
La administración estatal tiene ante sí el desafío de explicar qué medidas instrumentará para recuperar el dinamismo de un sector estratégico. Porque una caída de dos dígitos en la construcción no debe reducirse a una estadística: es una advertencia sobre la capacidad de Morelos para generar inversión, infraestructura y oportunidades de trabajo.
