Celulares fuera de las aulas: Morelos deberá demostrar que sus restricciones escolares se cumplen
La nueva disposición nacional entra en vigor este martes 3 de noviembre, pero Morelos ya había regulado el uso de teléfonos móviles desde marzo pasado. El desafío para las autoridades educativas no será solamente impedir distracciones, sino garantizar la aplicación de las reglas, proteger a los estudiantes y evitar abusos en los planteles.
Cuernavaca, Morelos, 3 de noviembre de 2026.— A partir de este martes, las escuelas públicas y particulares del país deberán aplicar las nuevas disposiciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para restringir el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos durante la jornada escolar. En Morelos, sin embargo, la medida no constituye propiamente una novedad: desde el 12 de marzo de este año entraron en vigor lineamientos estatales para regular estos aparatos en las instituciones de educación básica.
La disposición federal, impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, establece que en preescolar, primaria y secundaria los estudiantes no podrán utilizar celulares durante las clases ni en los recreos, salvo para actividades pedagógicas autorizadas por los docentes, emergencias, necesidades de salud o condiciones especiales de accesibilidad e inclusión. En bachillerato, cada comunidad escolar deberá acordar sus propias limitaciones, mientras que en educación superior se promoverá el uso responsable de la tecnología.
En territorio morelense existe un antecedente relevante. El gobierno de Margarita González Saravia publicó en marzo los lineamientos estatales que contemplan advertencias verbales, notificaciones por escrito a los padres de familia y, ante reincidencias, la retención temporal de los dispositivos para entregarlos a los tutores. La regulación también protege el derecho de los alumnos a utilizar sus teléfonos para documentar situaciones de acoso escolar, abusos o violaciones a sus derechos, sin que ello deba motivar sanciones.
El problema tiene además una dimensión sanitaria. De acuerdo con información difundida por la Secretaría de Educación de Morelos, las jornadas de la estrategia nacional Vive Saludable, Vive Feliz detectaron problemas de agudeza visual en cuatro de cada diez estudiantes evaluados. Aunque esa cifra no demuestra que los teléfonos sean la causa, sí refuerza la necesidad de atender la salud visual, los hábitos digitales y las condiciones de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
Un segundo antecedente fortalece el marco jurídico estatal. El Congreso de Morelos aprobó una reforma a la Ley de Educación que incorporó el artículo 136 Bis, vigente desde el 3 de septiembre, para limitar el uso de dispositivos electrónicos a fines pedagógicos específicos en educación básica y media superior. La modificación también obliga a los planteles a adoptar medidas para evitar distracciones tecnológicas y restringir el acceso a contenidos ajenos al aprendizaje.
La secretaria de Educación estatal, Karla Aline Herrera Alonso, participó en el acuerdo nacional que dio origen a la nueva regulación. Ahora corresponderá a las autoridades educativas de Morelos y al Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) explicar cómo se supervisará su cumplimiento, qué protocolos deberán aplicar los directores y cómo se resolverán los desacuerdos con padres de familia. Hasta ahora, la existencia de disposiciones oficiales no permite establecer cuántos planteles morelenses las cumplen efectivamente.
La medida también plantea un asunto delicado en una entidad donde la inseguridad ha llevado a numerosas familias a utilizar el teléfono celular como instrumento de comunicación y protección durante los traslados escolares. Por ello, restringir su uso dentro de las aulas no debe significar incomunicar a los estudiantes frente a emergencias. Se requieren mecanismos claros para contactar a sus familiares, evitar la aplicación arbitraria de sanciones y garantizar que la regulación no impida denunciar situaciones de violencia escolar.
El verdadero examen para Morelos será pasar de la disposición escrita a su cumplimiento cotidiano. Retirar las pantallas durante las clases puede favorecer la concentración, la convivencia y el aprendizaje, pero no sustituye la responsabilidad de los maestros, directivos y padres de familia en la educación digital. Después de casi ocho meses de regulación estatal, corresponde preguntar a las autoridades qué resultados han obtenido, cuántas escuelas aplican efectivamente las restricciones y qué medidas se tomarán para armonizarlas con el nuevo acuerdo federal. Porque publicar reglas es relativamente sencillo; conseguir que funcionen, sin atropellar derechos, es el desafío de fondo.
