Afectaciones de la sequía en Morelos: el campo resiente la irregularidad de las lluvias
La temporada de lluvias todavía no termina, pero las señales de alerta por falta de agua volvieron a aparecer en Morelos. El Monitor de Sequía de México registró al cierre de agosto condiciones de sequía moderada en sectores de la entidad, mientras productores del oriente ya habían advertido afectaciones en cultivos de temporal por periodos prolongados sin precipitaciones.
El fenómeno forma parte de un repunte nacional. Después de que en junio la sequía descendió a uno de sus niveles más bajos de los últimos años, para el 31 de agosto ya alcanzaba al 8.9 por ciento del territorio mexicano, contra apenas 3.5 por ciento registrado quince días antes. De esa superficie, 8.4 por ciento estaba clasificada en sequía moderada y 0.5 por ciento en severa.
El cambio fue acelerado: México pasó de 31 municipios con algún grado de sequía al cierre de junio a 365 al terminar agosto. Otros 887 municipios quedaron clasificados como anormalmente secos. Morelos aparece entre las entidades donde se detectaron zonas bajo sequía moderada, aunque sin alcanzar las condiciones severas observadas en otras regiones del país.
Para el estado, la principal preocupación se concentra en el sector agropecuario. Durante agosto, productores de la región oriente reportaron estrés hídrico en cultivos de temporal, principalmente después de lapsos superiores a tres semanas sin lluvias suficientes. Maíz, sorgo y caña se encuentran entre los cultivos particularmente sensibles a una distribución irregular de las precipitaciones.
La situación resulta paradójica porque Morelos había comenzado 2026 con condiciones hídricas considerablemente mejores. Al inicio del periodo de estiaje, las principales presas estatales registraban en promedio 63.42 por ciento de almacenamiento, equivalente a poco más de 34 millones de metros cúbicos. Incluso algunos embalses se encontraban por encima del 90 por ciento de su capacidad.
Sin embargo, tener agua almacenada en las presas no elimina necesariamente los problemas de los cultivos de temporal. Miles de hectáreas dependen directamente de la lluvia y no de sistemas permanentes de riego, por lo que varias semanas de precipitaciones insuficientes pueden provocar estrés en las plantas y reducir los rendimientos aun cuando posteriormente regresen las lluvias.
El comportamiento de agosto explica parte del problema. A escala nacional fue el agosto más seco desde 1941: las precipitaciones quedaron 39.6 por ciento por debajo del promedio histórico, mientras la temperatura media alcanzó 27.2 grados Celsius, 2.5 grados por encima de la media.
Por ahora no existe una estimación definitiva sobre las pérdidas agrícolas que pudiera haber dejado esta irregularidad en Morelos. Ese balance podrá conocerse conforme avance la cosecha. Pero el escenario obliga a mantener bajo vigilancia especialmente las regiones agrícolas del oriente y sur del estado: después del alivio hídrico con el que comenzó 2026, la sequía volvió a recordar que una buena temporada de lluvias no depende solamente de cuánto llueva, sino también de dónde, cuándo y con qué regularidad cae el agua.
