Alcalde de Tlaquiltenango niega destitución: “Los laudos de más de 90 millones son heredados de administraciones anteriores”
El presidente municipal de Tlaquiltenango, Enrique Alonso Plascencia, aseguró que no ha recibido ninguna notificación oficial de destitución por parte del Tribunal de Justicia Administrativa (TJA) del estado de Morelos y rechazó que deba abandonar su cargo.
El edil declaró: “No he recibido ninguna notificación de destitución… es falso que tenga que dejar el cargo”.
Respecto a los adeudos, Alonso Plascencia reconoció que los laudos laborales superan los 90 millones de pesos, pero enfatizó que su administración no es responsable de la mayoría de estos adeudos, ya que se trata de problemas heredados de hasta cinco administraciones anteriores.
De acuerdo con información confirmada por el propio alcalde, al asumir el cargo (hace aproximadamente un año), el ayuntamiento arrastraba una deuda histórica por laudos laborales de alrededor de 96 millones de pesos. Durante su gestión, se ha logrado reducir esta deuda a aproximadamente 52 millones de pesos (casi la mitad pagada).
El Tribunal de Justicia Administrativa de Morelos emitió una resolución en la que ordena la destitución e inhabilitación por un año de Enrique Alonso Plascencia (y del alcalde de Xoxocotla, José Carlos Jiménez Ponciano) por incumplimiento de resoluciones judiciales relacionadas con el pago de laudos, principalmente a ex trabajadores (incluyendo policías). El TJA no puede destituir directamente a un presidente municipal electo, por lo que turnó el expediente al Congreso del Estado de Morelos para que analice el caso y determine si procede la separación del cargo. El Congreso aún no ha resuelto el procedimiento. Tlaquiltenango es un municipio altamente empobrecido del sur de Morelos. Según datos oficiales, en 2020 más del 48% de su población se encontraba en pobreza moderada y casi 10% en pobreza extrema.
La situación que enfrenta Enrique Alonso Plascencia no es aislada. En la mayoría de los municipios de México (especialmente los más pequeños y con menor capacidad recaudatoria), es común que las nuevas administraciones hereden deudas por laudos laborales, sentencias judiciales y obligaciones no atendidas por gobiernos anteriores. Los cambios de administración cada tres años suelen generar este tipo de “bola de nieve” que termina afectando a los presidentes municipales en funciones.
