Amilcingo vuelve a la protesta: normalistas cierran la Siglo XXI y el conflicto entra en su segundo mes; rechazan a nueva directora del plantel
El conflicto en la Normal Rural “General Emiliano Zapata” de Amilcingo volvió este lunes a la carretera. Estudiantes bloquearon la autopista Siglo XXI, a la altura del plantel, en el municipio de Temoac, para protestar por la designación de una nueva directora y exigir nuevamente una solución integral a una disputa que se arrastra desde agosto y que ha impedido el desarrollo normal del ciclo escolar 2026-2027.
La inconformidad tiene como uno de sus puntos centrales la salida de Cristina Quiroz Vergara, quien se desempeñaba como encargada de despacho de la dirección y contaba con el respaldo de las estudiantes. El IEBEM informó desde el 29 de agosto la conclusión de su gestión, mientras las normalistas han exigido transparencia en el procedimiento para nombrar a quien estará al frente de la institución. También mantienen demandas relacionadas con la remoción de integrantes de la planta docente y administrativa.
El problema, sin embargo, comenzó antes. Desde el 17 de agosto, trabajadores académicos y administrativos iniciaron un paro para exigir precisamente la salida de Quiroz Vergara. Diez días después, las estudiantes tomaron el plantel y el inicio formal de clases, previsto para el 31 de agosto, quedó atrapado en el enfrentamiento interno. Las alumnas también han acusado presuntas irregularidades administrativas y han solicitado que se investigue el manejo de recursos destinados a la Normal.
Las protestas han escalado durante septiembre. El día 9, normalistas se trasladaron a Cuernavaca, bloquearon la zona de la Paloma de la Paz, marcharon hacia el centro y entregaron su pliego petitorio; una comisión fue recibida por la gobernadora Margarita González Saravia. El 15 de septiembre, las estudiantes ocuparon instalaciones del IEBEM para insistir en que las mesas de diálogo no habían producido, según ellas, soluciones concretas.
El bloqueo de este lunes confirma que el conflicto permanece abierto pese a las reuniones sostenidas con autoridades estatales y educativas. Más allá de la disputa por la dirección y la planta laboral, el problema ya tiene una consecuencia concreta: una comunidad estudiantil cuyo ciclo escolar ha sido alterado durante semanas y una autopista estratégica para la comunicación entre Morelos y Puebla convertida nuevamente en escenario de presión. La salida dependerá de que autoridades, trabajadores y estudiantes encuentren acuerdos que permitan recuperar la actividad académica sin trasladar indefinidamente el conflicto a las carreteras.
