Caso Claudia: la cronología que deberá explicar quién falló aquella noche
La investigación por el asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera tiene todavía una vertiente indispensable por esclarecer: qué ocurrió exactamente durante los minutos transcurridos desde que la estudiante española estuvo en riesgo hasta que recibió atención de los servicios de emergencia. Reconstruir esa secuencia permitirá establecer no solamente la mecánica del crimen, sino también qué dispositivo de seguridad existía alrededor de la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal realizada en la Casa de la Cultura de Cuautla y cuál fue la capacidad de reacción de las autoridades.
El presidente del Patronato de la Casa de la Cultura, Juan Bárrales, ha señalado que el inmueble fue facilitado a la asociación responsable del evento y que los organizadores habían solicitado seguridad pública municipal. Ése es el primer punto que deberá documentarse: a qué hora fue solicitada la vigilancia, cuántos elementos fueron asignados, en qué lugares debían permanecer y dónde se encontraban cuando ocurrió la agresión. La respuesta debería estar registrada en oficios, bitácoras y reportes de servicio del Ayuntamiento de Cuautla.
Después viene la parte crucial de la cronología. Las cámaras disponibles deberán permitir establecer los movimientos de Claudia y del hombre captado en las inmediaciones; posteriormente habrá que determinar la hora exacta de la agresión, cuándo se realizó la primera llamada de auxilio, a qué hora fue recibida por el sistema de emergencias, cuánto tardó en llegar la primera patrulla y cuándo arribaron finalmente los paramédicos. Esos datos resultan especialmente importantes ante los cuestionamientos surgidos sobre el tiempo que habría transcurrido antes de que la joven recibiera atención médica. La revisión de grabaciones, llamadas al 911 y registros de despacho puede proporcionar una secuencia objetiva, sin depender de versiones encontradas.
La Fiscalía General del Estado de Morelos tiene así dos investigaciones que inevitablemente terminarán convergiendo: identificar y llevar ante la justicia al responsable del asesinato y reconstruir qué ocurrió alrededor de Claudia durante aquellos minutos decisivos. No se trata de anticipar responsabilidades ni de señalar culpables administrativos sin pruebas. Se trata de responder preguntas elementales: ¿había policías donde debían estar?, ¿cuándo se pidió ayuda?, ¿cuánto tardaron en responder y existió alguna omisión que pudiera haber cambiado el desenlace? La mejor manera de terminar con especulaciones será colocar sobre la mesa la cronología completa de aquella noche.
